domingo, 18 de septiembre de 2011

El club de las princesas

Hola, soy Mimí y soy el hada del club de las princesas. También seré la narradora. El club de las princesas es una torre muy, muy, muy, muy alta, más grande que la de Rapunzel. En esa torre viven miles y miles de princesas esperando a su príncipe para rescatarla. Yo os contaré cuatro historias cortas que les pasaron.

1 La princesa Riumpunzel
La princesa Riumpunzel es hermana de Rapunzel. Ella es muy guapa, tiene el pelo también rubio y largo. No hay casi ninguna diferencia entre Rapunzel y Riumpunzel, solo que Riumpunzel tiene gafas y no tiene el pelo tan brillante como Rapunzel. Ella tiene mechas rojas en el pelo y nunca ha estado encerrada en una torre. Riumpunzel ahora es del club de princesas. Ella  nunca entró en una torre y soñaba con hacer eso. ¡Mirad, que diferencia, Rapunzel soñaba ir al mundo exterior y Riumpunzel quería probar como era estar encerrada en una torre! Pero  en el club de princesas no las dejaban salir de esa torre hasta que venga un príncipe que se case con ella y todas se aburrían un poco. Un día Riumpunzel miraba por la ventana de su habitación y una ratón se le subió a la cabeza:
- ¡AAAAAAAAAAAAAAA RATONES, ODIO LOS RATONES!- dijo ella con una escoba dándole al ratón.
- Espera, ¡tengo una idea! - dijo ella. Luego sacó uno papel de un cajón y escribió:
Queridas princesas, yo Riumpunzel os presentaré el gran circo de ratones, venid hoy al salón de té.
Luego, Riumpunzel se fue a la sala de la fotocopiadora y fotocopió 10.000 papeles. Luego, puso uno en cada puerta de las habitaciones de princesas y entrenó a su ratón. Cuando fue al salón de té todas estaban allí, con caras de aburridas. Riumpunzel cogió el final de su pelo y se hizo un nudo con una columna.
- Señoras, princesas y princesitas, yo os presento el circo del ratón- dijo Riumpunzel-. Ella puso el ratón en su pelo que empezó a bailar y ya no se aburrían las princesas.

Fin

2 La princesa Robustiana.
En el club de princesas también estaba la princesa Robustiana. Robustiana era muy, muy, muy, fea. Tenia una verruga en la nariz, un brazo mas largo que otro, seis dedos, granitos por el cuello y por la cara, aparatos, dos dientes que se le salían....Por eso le llamaban "la feúcha" o " la verruga". La princesa Robustiana siempre estaba triste porque la princesa Veshamell, la más guapa de el club princesas, se burlaba de ella y algunas de las otras princesas también.



Cada vez que venía un Principe ella cruzaba los dedos, cerraba los ojos y se mordía los labios pero nunca tenia suerte. Siempre elegían a otra princesa. Siempre sus amigas le decían:
- Tranquila, tranquila, seguro que mañana te elegirá -. Pero al día siguiente, el principe elegía a otra princesa. Pero Robustiana tenia una voz, ¡uff, que voz preciosa y cantaba estupendo! Pero.... las demás princesas nunca se fijaban en su voz, solo en su aspecto.
Un día, Robustiana estaba acostada en su cama y mirando el techo. Alguien llamó a la puerta. Robustiana
abrió la puerta y había un señor muy flaco.
- Hola, ¿es usted Robustiana?- dijo el señor.
- Si, soy yo.- dijo ella.
- Hay un paquete para usted.
- Gracias.
- Oiga, para ser usted una princesa no es usted muy.....- dijo el señor que no pudo acabar la frase porque Robustiana le cerró la puerta en las narices. Ella abrió el paquete y eran....¡unos prismáticos!. Ella miró por los prismáticos en la ventana y a lo lejos había un castillo.




- Debe vivir gente- dijo Robustiana, y era verdad, en ese castillo vivía el Principe Emilio, el principe más feo de todos los príncipes. Tenia el pelo azul, aparatos, granitos por la cara y el cuello, gafas y una verruga en la nariz. Al día siguiente, Robustiana estaba en su habitación y escuchó un ruido de un silbato. Esa era la señal cuando un príncipe venía a buscar una princesa. Ella rápido se peinó y se puso los pendientes de corona. Bajó las escaleras a toda prisa hasta llegar a la entrada y se puso con las demás princesas. Una trompeta sonó.
- Su alteza real , el príncipe Emilio- dijo un guardia. Luego, apareció el príncipe Emilio. Robustiana cerraba los ojos con fuerza, cruzaba los dedos y se mordía los labios. El príncipe Emilio miraba a las princesas. A las princesas no les gustaba mucho ese príncipe. Cuando vio a Robustiana le preguntó:
- ¿Estás bien?-.
- Ho....sí, si estoy bien, estoy bien-. Emilio se fijó en su voz, le pareció maravillosa, era el único que se fijó y luego le dijo:
- Tienes una voz muy bonita.
- Gracias.
- Bueno, eres un poco feúcha pero......¡Elijo a esta princesa!-. Robustiana casi se desmaya, ¡la habían elegido!. Robustiana alargó el brazo más largo y él besó su mano.




 Luego, se fueron los dos muy contentos. Tuvieron una hija llamada Susana y vivieron felices para siempre.



                                                                          Fin


3 La princesa Sapinna
La princesa Sapinna es prima de Tiana que besó a un sapo y se convirtió en príncipe. Delante del club de princesas hay un lago lleno de sapos. Sapinna esta dándole siempre besos al primer sapo que pase. Sapinna es pelirroja, con el pelo largo que le llega hasta la cintura. Siempre lleva vestidos con muchos colores. Tiene la piel muy blanca y los ojos azul claro.Nunca entra al club de princesas, siempre está con los pies en remojo.




Un día  Sapinna estaba besando sapos cuando su piel blanca se transformó en verde. ¡Se estaba haciendo pequeña! Depués de un rato..... ¡era una rana!. Sapinna se fue por el bosque de los robles azules. Solo quedó su corona en el agua. Los detectives investigaron. Buscaron por todas partes a Sapinna, pero ni rastro de ella. Mientras tanto Sapinna saltaba por el bosque. Era rana pero podía hablar.
- ¿Cómo puede ser la vida de un sapo?- se preguntó. Ella se comió una mosca y la escupió rápidamente.
- ¡ Ecs, qué asco, son horribles las moscas! Ella siguió caminando y de repente escuchó un psssssssss a sus espaldas. Se dio la vuelta y vio..... ¡una serpiente! La serpiente estaba relamiéndose la boca. Sapinna corrió y la serpiente le siguió. Tenia mucho miedo. Luego se puso contra un árbol, ¡No tenía salida!. La serpiente iba a abrir la boca cuando un perro le ladró detrás. La serpiente se asustó tanto que se fue pitando.
- Gracias por salvarme, claro, si me entiendes, porque los perros no hablan- dijo Sapinna.
- De nada- dijo el perro.
- Pe..... pe.... yo soy una princesa convertida en sapo, pero tú no tendrías por qué hablar-.
- Te he estado espiando todo el rato, yo soy un príncipe y ya sabía desde hace mucho tiempo que eras una princesa. Te vi por primera vez en ese lago besando sapos y me enamoré de ti. Yo no me atrevía a decirte que te quería, por eso te espié hasta que un día una bruja malvada me convirtió en perro-. Sapinna, saltó y se subió al lomo del perro y le dio un besito en la cabeza.



Él le lamió la cara. Luego Sapinna bajó del perro y le saludó con la pata.
- Nos vemos pronto y si nos convertimos en humanos, me casaré contigo. Adiós viejo amigo- dijo Sapinna. Nadie sabe nada más. Nadie sabe donde está ahora Sapinna porque nunca más la han visto.
                                                                           
                                                                             Fin

4 La princesa Calavera.



También está la princesa Calavera. Es una princesa pirata que hizo muchas aventuras. A ella le encanta explicar su historias y aventuras en el salón de té. Algunas no se creen lo que dice la princesa Calavera. Un día Calavera estaba en en el salón de té y otras princesas estaban tomando té sentadas al lado de ella.
- ¡Queremos una de tus historias tan chulas! - dijo una princesa.
- Bueno vale, os explicaré una Estaba yo con mi tripulación en el barco. Íbamos en busca del tesoro perdido. Un hombre de mi tripulación dijo que había una adivinanza que tenias que descubrir para encontrar el tesoro y la adivinanza era:
De pequeño camina con cuatro patas
De mayor con dos y
De viejo con tres.
¿Qué animal es?
Nadie descubrió esa adivinanza, solo algunos sabían pistas. Navegábamos por el mar y paramos en una isla. Le pregunté a una señora si sabía algo de la adivinanza y dijo que solo sabe que es un animal que empieza por hache. Compramos en un mercado de esa isla bocadillos de salmón. Navegamos a la próxima isla comiendo los bocadillos de salmón cuando un pulpo gigante vino a atacarnos. Perdimos diecinueve hombres y solo quedábamos cuatro. De los cuatro que quedaban eran estos: Violeta, una amiga pirata, Caracortada, un capitán de otra tripulación, Toni, un niño que es el sobrino de Caracortada y yo. Fuimos a la próxima isla y le preguntamos a un viejito. " Yo solo sé que esos animales se parecen a los monos" dijo el viejito. Luego seguíamos con nuestro viaje y fuimos a otra isla. Le preguntamos a un jardinero que dijo que tenia mucho hambre y si no le daban algo de comer no les daría la pista. Así que le dimos nuestro último bocadillo de salmón que nos quedaba. Él, encantado con el bocadillo, nos dijo: " sé que esos animales están en todo el mundo". Luego fuimos a la isla Catacumba y los cuatro nos pusimos delante de una piedra que marcaba la equis roja, " empieza con hache, es como un mono y están por todo el mundo" dije yo en voz baja. Luego, lo repetí varias veces y luego grité: " !ya lo sé, es un humano!. De repente, la piedra se partió en dos y debajo había un agujero. Bajamos por el agujero y vimos un cofre de tesoro enorme y brillante. Lo abrimos y vimos una nota:
Sea quien sea el aventurero que encontró este tesoro, le digo que lo felicito, pero ha hecho esta aventura para nada. Encontré el tesoro yo antes y lo necesitaba para reparar mi barco porque se rompió en una de mis batallas. La adivinanza era mega fácil. ¿Sois tan tontos?, no sabéis esta adivinanza. Yo no le pregunté a nadie pistas. No os preocupéis, no gasté todo el tesoro arreglando el barco, os he dejado unas cuantas moneditas.
¡ Ja ja ja ja ja!
De: El pirata Barbarroja
Nosotros miramos el cofre y vimos cuatro monedas, un diamante, y dos collares. Nos quedamos un poco chafados, pero bueno, disfrutamos mucho haciendo esta aventura- dijo Calavera.
- ¡Qué historia tan emocionante! - dijo una princesa.
- ¡Yo no me lo creo, seguro que es otra de esas mentirijillas que dice Calavera!- dijo otra princesa.
- ¡Explícanos otra!- dijo otra princesa.
- Mañana, hoy ya me he cansado- dijo Calavera.
                                                                        Fin

Paula Tomasini