sábado, 3 de septiembre de 2011

El súper viaje de las brujas

Hace mucho tiempo, tres brujitas niñas iban a una escuela de brujas. Esas tres brujitas se llamaban: Wichi, Claudia y Luna. Estas brujitas son las protagonistas de esta historia. Sus mamás brujas eran muy importantes. La mamá de Wichi consiguió el récord de tarros de pesadillas. ¡hizo que todos los niños de España tuvieran pesadillas en un día!. ¡La mamá de Claudia hizo la pócima mas asquerosa de la tierra, consiguió espantar ocho mil personas por la peste! ¡La mamá de Luna hizo una lluvia de cerdos que llego a ocho países distintos!. Las enemigas de las brujas son y eran las hadas. las brujas las odiaban un montón. Todas las brujas tenían un collar que era su amuleto. Cada familia de brujas tenia su signo. Nunca se sacaban ese collar, ¡Dormían con él!. Por eso en el centro del collar tenían su signo. La familia de Wichi tenia el signo de una estrella. El de Claudia era una calavera y el de Luna era un corazón roto. Todas las brujas coleccionaban fotos de los niños que han asustado y las guardaban en un álbum. Quien conseguía asustar a todos los niños del mundo ganaba el premio de la calavera dorada. Solo se podía hacer en tres días. Luna, Claudia y Wichi hacían el álbum juntas. Tenían que ir a asustar a los niños de otras ciudades, cogieron las maletas y pusieron:
Un montón de tarros( para hacer pociones de pesadilla y ponerlo ahí), la acuarela mágica(pintas algo y se hace realidad), el patonizador( es un frasquito donde hay una poción que si te la tomas te conviertes en pato), la bola de cristal( pueden ver lo que pasa en otros sitios), cuatro ancas de rana, dos murciélagos muertos, tres aletas de tiburón, seis pelos de cabra,( las ancas de rana, los murciélagos, las aletas y los pelos son para provocar pesadillas) y un libro de pócimas y magia. Iban en escoba con sus mascotas: Wichi tenia un ratón blanco llamado Estrellita. Claudia una araña llamada Cloti. Luna un gato negro llamado Bigotes. Las tres brujas partieron siguiendo a la luna.
- Mirad, un desierto- dijo Claudia. Bigotes maulló.
- Tendremos que atravesar el desierto, no creo que aquí hayan niños- dijo Wichi. Pasaron horas y horas sobrevolando el desierto hasta que Claudia dijo:
- Nos acercamos a unas montañas, hay que volar alto.
- No hace falta volar alto- dijo Luna.
- Somos brujas- dijo Wichi.
- Tenemos poderes en los dedos- dijo Luna sacando un rayo de los dedos y partió la montaña en dos. Luego se cayó la parte de arriba. Las brujas pasaron y Claudia puso la montaña bien. Luego pasaron por un bosque con un montón de animales e insectos, pero ni rastro de niños. Luego por un pueblo desierto. Pasaron por el mar. No encontraban a ningún niño. Luego pasaron por una carretera con muchos coches, pero ningún niño adentro.
- No lo entiendo, ¿ Dónde están los niños ?- preguntó Wichi.
- No tengo ni la menor idea- dijo Claudia rascándose la cabeza.
- ¡Chicas, pasamos por terreno peligroso!- dijo Luna señalando a unas hadas con arcos y flechas que apuntaban hacia ellas. Las brujas volaban a toda pastilla mientras las hadas disparaban. A luna le dio una flecha en la escoba que se rompió y Luna cayó al suelo con su gato y su maleta. Luego Luna cogió un trozo que quedaba de la escoba y empezó a dar escobazos a todas las hadas. Tuvo que ir en la escoba de Claudia. Pasaron por una selva con un montón de plantas pero ni rastro de niños. Luego, pasaron por un túnel y  luego llegaron a una montaña. Vieron un cartel que decía:

Bienvenidos a Mampi-Landia

Miraron abajo y vieron un pueblo,un gran pueblo. ¡Tenia casas enormes y cada una era de un color diferente!
¡En el cielo se veía un arco iris y no llovía!. ¡En vez de aceras normales y de asfalto eran unas cintas enormes donde la gente se quedaba quieta y la acera les llevaba!. ¡Los coches eran los de los parques de atracciones que te subías y te chocabas con los demás!. ¡Los coches, en vez de humo sacaban colores!. Las brujas bajaron con sus escobas y se pararon delante de un gran castillo de color amarillo. Luego unos seres bajaron a la calle y tocaron una especie de trompeta de color plateada que cuando la tocabas salían notas. Luego salió a la calle un ser de color rojo y peludo ( toda su piel era de pelos) con una corona muy grande. Tenia el pelo de colores y de punta. Su panza era de color azul claro y tenia una cola de lemur. Tenia los ojos violetas y sus pies eran de gallina. Tenía tres dedos.
- Bienvenidos seres extraños, somos los Mampi-loompis, los seres que no tenemos miedo. Las brujas miraron a su alrededor, vieron unos Mampi-Loompis niños jugando con una pelota cuadrada que tenia cara y hablaba. Los niños tenían un pelito de color verde en la cabeza. Tenían los ojos verdes y eran de color naranja. La panza era de color verde y solo tenían un diente. Tenían dos dedos. Eran pecosos. Las niñas eran de color violeta, su pelo era de color azul fuerte con mechas de color rojo y amarillo. Tenían la panza de color rojo. Podían llevar el peinado que quisieran.Tenían dos dedos, un diente y eran pecosas, como los niños.




- Y...¿no tenéis miedo?- Dijo Wichi.
- ¿Ni una pizca?- Preguntó Luna.
- Ni un pelito, ni una pizquita, ni una peca, ni un...- dijo el Rey Mampi-Loompi.
- Si, ya te hemos entendido- dijo Claudia.
- Perdón, no me he presentado, soy el rey de Mampi-landa y me llamo Picco pero, podéis llamarme Pick.
- Y... Pick, ¿aquí nadie tiene miedo?- Preguntó Wichi.
- Bueno... Más o menos pero... Si, aquí nadie tiene miedo, ahora disfrutad de nuestra ciudad. Las brujas se fueron a ver la ciudad. Pasaron por delante de una señora ( Bueno... Una Mampi-Loompi). Las señoras tenían el pelo de color amarillo claro, peludas, con la panza de color naranja. Sus pelos eran de color marrón con mechas violetas. Llevaban siempre un moño en la cabeza, o a veces lo llevaban suelto. Tenían unos grandes labios de color rojo carmín y las mejillas de color rosa claro.
- Tenemos que pensar como asustarlos- dijo Claudia pensativa.
- Primero, tenemos que pensar en que sitio haremos nuestras pócimas- dijo Wichi.
- Tiene que ser muy secreto- dijo Luna.
- ¡Tengo una idea, podemos escondernos detrás de esa cascada que hay ahí! - dijo Claudia señalando una cascada de aguas cristalinas. A Luna, ya le habían arreglado la escoba y ya iba en la suya.
- ¡Buena idea Claudia!- dijo Wichi. Luna levantó el pulgar y sonrió a Claudia. Claudia se rió. Llegaron a la cascada y vieron que ponía en un cartel:

Cascada de cristal

Entraron a la cascada.



- Esta será nuestra guarida secreta- Dijo Luna. Wichi sacó los frascos y dijo:
- Empezaremos por hacer pesadillas, haber si les asusta. Claudia, sacó un rayo de los dedos y de repente  apareció una olla enorme.
- Primeros ingredientes: cuatro ancas de rana, dos murciélagos muertos, tres aletas de tiburón y seis pelos de cabra, luego ponga agua sucia en una olla y ponga las ancas de rana y ponga ocho huevos podridos. Bátelo todo y le saldrá un liquido verde, ponga los demás ingredientes y ponga veinte terrones de azúcar. Ahora ponga lo que quiera para dar pesadillas- dijo Luna leyendo el libro de pócimas y magia.
- ¿Qué tal si ponemos unos fantasmas ventosos?- Pregunto Claudia.
- ¡Si, y cucarachas, muchas cucarachas! - dijo Luna. Wichi puso los fantasmas y las cucarachas en la olla.
- ¡ Pongamos termitas ! - dijo Wichi. Claudia puso termitas.
- Yo creo que ya dará bastante miedo- dijo Claudia.
- Si, Lee el siguiente paso Claudia- dijo Luna.
Si ya puso los ingredientes para dar pesadillas, ponga, un pote entero de sal y siete colas de ratón. Luego, ponga salsa de tomate del año pasado y mézclelo una hora y luego Póngalo en la cafetera una hora y media. Póngalo en un tarro y... ¡Tu tarro de pesadillas ya esta listo!



Luna, cogió un tarro y puso un poco del líquido verde.
- Ahora lo dejaremos en una casa de los niños Mampi-Loompis- dijo Wichi. Volaron con sus escobas hasta llegar delante de una casa de una niña Mampi-Loompi. Dejaron el tarro de pesadillas en su ventana y como era ya de noche, la niña se fue a la cama, las brujas abrieron el tarro de pesadillas. Del tarro salió un humo verde que fue en dirección a la niña. La niña ( bueno, la Mampi-Loompi) no parecía tener pesadillas, parecía que soñaba con angelitos.
- No lo entiendo, debería soñar con termitas, fantasmas y cucarachas, no con angelitos unicornios y arco iris- dijo Luna.
- ¿Escucháis eso?- preguntó Claudia.
- ¿Qué?- Preguntó Wichi.
- Pss aquí, pss soy yo, aquí.
- Aaaaaa, ese ruido dices- dijo Wichi.
- !Mirad, es Gabriela¡- dijo Luna. Gabriela es la más lista de la clase de brujas y es una chivata y espía a todas las brujas de la clase.



- Pss, venid, venid aquí- dijo Gabriela. Ellas fueron detrás de la pared que es donde estaba Gabriela.
- Sé lo que buscáis- dijo Gabriela.
- ¿Qué?- preguntó Claudia.
- Estáis buscando el premio Loompi- dijo Gabriela.
- Estamos buscando la Calavera dorada, la queremos, pero no sabemos donde están los niños- dijo Wichi.
- Además ¿Qué es el premio Loompi?- preguntó Claudia.
- El premio Loompi es una copa por haber asustado a los Mampi-Loompis- Dijo Gabriela.
- Y... ¿Es más valioso que la Calavera dorada?- preguntó Luna.
- Es más valioso que la Calavera dorada- dijo Gabriela moviendo la cabeza de arriba para abajo.
- Si queréis conseguirlo, yo os puedo ayudar- dijo Gabriela.
- Pues... ¡vale!- dijo Wichi pegando un salto.
- Pero para que os ayude...me tenéis que dar vuestro libro de pócimas y magia- dijo Gabriela. Las brujas se lo pensaron.
- Bueno, te lo damos si nos lo prestas a veces- dijo Claudia de mal humor.
- Bien, estad atentas, para conseguir asustar a los Loompis tenéis que buscar una llave plateada, esta por el Mampi-Bosque, luego volved aquí que os daré el siguiente paso- dijo Gabriela. Wichi hizo un gesto con las manos y aparecieron unos prismáticos, luego Wichi miró por los agujeros y vio un bosque a lo lejos. Luego, cogieron las escobas y se fueron en dirección al bosque. Cuando llegaron empezaron a buscar. Wichi miraba debajo de las hojas que estaban en el suelo. Luna debajo de las piedras y rocas Y Claudia en los arbustos. Cuando Claudia miraba debajo de un arbusto que estaba debajo de un árbol, miró hacia arriba y vio un nido de pájaros con huevos.
- He, mirad, un nido de pájaros- dijo Claudia. Luego Claudia se fijó que en el nido había algo brillante, luego descubrió que era y dio un salto de alegría.
- ¡Mirad, Mirad, Mirad, la he encontrado, yuupi yuupi yuupi! - dijo Claudia.
¡La llave estaba en el nido!
-!La has encontrado, yuupi yuupi yuupi!- dijo Luna.
- ¡Yo voy a escalar al árbol y la iré a buscar!- dijo Claudia, y así lo hizo, se subió al árbol y cogió la llave.
- Pero que cositas mas monas- dijo Claudia mirando los huevos.
- Lo siento Claudia, no nos lo podemos llevar- dijo Luna.
- Ya es suficiente con nuestras mascotas- dijo Wichi.
- Porfiii - dijo Claudia poniendo ojitos.
- Bueno vale, nos lo llevamos- dijo Wichi.
- ¡Yuupi!- gritó Claudia. Ella cogió los tres huevos y los puso en la maleta.



Claudia bajó del árbol y se subió a su escoba. Las demás también. Empezaron a volar en dirección al pueblo y pararon donde estaba Gabriela.
- ¿Encontrasteis la llave?- preguntó Gabriela.
- Aquí esta- dijo Luna.
- Bien, ahora tenéis que entrar en el castillo amarillo sin que nadie os vea y tenéis que ir a la biblioteca del castillo- dijo Gabriela.
- Ok, continua- dijo Wichi.
- En la biblioteca encontrareis un cofre, dentro del cofre hay un libro, el cofre se abre con la llave y coged el libro, luego traedmélo aquí- dijo Gabriela.
- Una pregunta, ¿Por qué te escondes?- preguntó Claudia.
- ¡Qué pregunta más tonta Claudia! - dijo Luna.
- No, no es tonta, me he escondido porque yo una vez, hace ya un año, intenté robar el libro pero me descubrieron, Casi me ponen en la cárcel pero yo me escapé, antes de que me fuera escuché que un guardia decía: la próxima vez que la veamos, la llevaremos a la cárcel y se quedara para siempre y por eso me escondo para que no me vean- dijo Gabriela.
- Pero, ya no te van a recordar- dijo Wichi.
- Si, si que me recuerdan, ¡Los Mampi-Loompis pueden recordar hasta cuando ellos eran bebés! - dijo Gabriela.
- Bueno, vamos a buscar el libro- dijo Claudia.
- Un momento, este es el plano del castillo, aquí están todas las habitaciones, la cruz roja es donde esta el libro, cuidado, hay guardias vigilando por todas partes, si os ve la princesa o los guardias pasareis la vida en la cárcel, y creo que no os va a gustar.
- Gracias Gabriela, adiós- dijeron Wichi, Luna y Claudia a la vez. Las tres brujitas volaron con sus escobas hasta pararse delante de un castillo color amarillo y que olía a limón.



- Vamos allá-dijo Luna. Entraron con cuidado en el castillo y se pararon en el comedor. Unos guardias vigilaban la puerta que es donde estaba la Princesa. Claudia hizo un gesto con las manos y de repente el guardia se transformó en una gallina. Pasaron rápidas a la sala donde estaba la princesa y se escondieron detrás de una columna. La princesa era muy guapa porque no era una Mampi-Loompi sino una princesa normal. Tenia el pelo de color dorado y muy largo. Llevaba un vestido que llagaba hasta el suelo y era de color verde claro. Sus ojos eran azules y sus mejillas eran rosadas. Estaba tomando té verde y estaba sentada en su trono.



- ¿Cómo pasamos? -preguntó Luna.
- No lo sé- dijo Claudia moviendo la cabeza de lado a lado.
- Bufón real, ven aquí- dijo La princesa. La princesa tenia una voz muy dulce. El bufón paso por delante de las brujas.
- Tengo una idea- dijo Wichi. Ella hizo un gesto con la mano y transformó al bufón en ratón que se fue corriendo. La ropa se quedó en el suelo. Wichi cogió la ropa y se la puso.
- Chicas, este es el plan- dijo Wichi.
- Bufón real, te he llamado, ¿por qué no vienes?- dijo La Princesa.
- Si su majestad, lo siento mucho- dijo Wichi.
- Pensaba que eras un Manpi-Loompi no un humano, bueno da igual, canta una de esas cancioncitas tan graciosas- dijo La Princesa.
- Si, su majestad:, todo el mundo a bailar, que llega nuestra majestad, tu tu tu tirito, tu tu tu tirito, todo el mundo a cantar, que llega nuestra majestad...- cantó Wichi, mientras las demás llegaban hasta el salón del castillo. Estaba el rey y la reina tomando Un té. Claudia hizo un gesto y las dos ya eran invisibles. Pasaron muy rápido y llegaron a la biblioteca. Mientras, Wichi seguía entreteniendo a la Princesa.
- Antes se te daban mejor las canciones, explícame un chiste de esos tan graciosos.
- Toc Toc - Dijo Wichi.
- ¿Quien es?
- Yo.
- ¿Yo, quién?
- Yo, el bufón, ¿a que es gracioso?



- No, no lo es, eres el peor bufón de los que he tenido. Mientras, Claudia y Luna estaban abriendo el cofre. Dentro del cofre había un libro, "Secretos de los Mampi-Loompis".
Luego se fueron a la calle y esperaron a Wichi que seguía en el castillo. Salieron todas, se subieron en sus escobas y llegaron donde estaba Gabriela.
- ¿Tenéis el libro? - preguntó Gabriela.
- Aquí esta- dijo Claudia.
- Este libro va por orden alfabético, buscad en la letra M- dijo Gabriela.
- ¿M de Malvado? - preguntó Luna.
- M de miedo, Wichi, lee por favor- dijo Gabriela.
-Nosotros, Los Mampi-Loompis no tenemos MIEDO a nada, Bueno tenemos MIEDO a esas Luces que salen en las tormentas y que hacen un ruido terrorífico.
Solo los hemos visto una vez porque en Mampi-Landia nunca llueve. Solo llovió una vez en Mampi-Landia.
- Así que nos han mentido, entonces sí que tienen miedo, en el fondo lo sospechaba- Dijo Luna.
-¡Qué bien, tenemos un libro de secretos, busquemos en la letra H!- dijo Claudia. Letra H, de hurgarse
-Por favor, quien lea este libro que no diga esto a nadie. Nosotros, Los Mampi-Loompis chicos nos HURGAMOS la nariz y luego nos comemos los mocos. Letra H, H de Huerto. Nosotros, los Mampi-Loompis odiamos a los humanos, y a los que tienen HUERTO les robamos las frutas y verduras- repitió Claudia.
- ¡Qué asquete! se hurgan la nariz y luego se comen los mocos, aghhhh- dijo Luna.
- No hace falta que lo recuerdes- dijo Claudia.
- Bueno, ¿cuál es el siguiente paso?- preguntó Wichi.
- Tenéis que ir a Tormenlandia- dijo Gabriela.
- ¿Por qué a Tormenlandia?- preguntó Wichi.
- Porque la luces que salen en las tormentas son los rayos y en Tormenlandia hay una fábrica de rayos, tendréis que atravesar tres países para llegar a Tormenlandia - dijo Gabriela.
-¿Qué países? - Preguntó Claudia.
- El país de S.K. que quiere decir la selva Kakamutka, La Atlántida y Mariquittlandia, este libro os ayudará- dijo Gabriela y le dió un libro de L. Listillo, "Idioma Kakakmutkes, Mapas de Kakamutka, de la Atlántida y de Mariquittlandia."
- Bueno, Ya podemos empezar nuestro paso mas difícil dijo Luna.
- Es mejor que empecéis mañana, ahora ya es de noche y os vais a cansar- dijo Gabriela. Claudia bostezó.
- No importa, empezaremos hoy y ahora mismo- dijo Claudia. Wichi bostezó. Luego un Piu Piu Piu se escuchaba y de la maleta de Claudia salieron tres pajaritos bebés.
- ¡Mirad ( Claudia bostezó ) los pajaritos bebés ya han nacido!- dijo Claudia.



- Mamá, Mamá, mamá - decían los pajaritos.
- ¡Me han llamado mamá!- dijo Claudia.
- Bueno, Yo os acompañaré pero iré por otro camino, nos encontraremos en el lago Katmutkat- dijo Gabriela.
- Adiós- dijeron las tres brujitas a la vez. Gabriela las saludó con la mano. Ellas se subieron a su escoba y volaron en dirección a la luna.
- Tengo sueño- dijo Luna.
- Y yo -dijo Wichi.
- No sois las únicas- dijo Claudia.


- ( Wichi bosteza) Deberíamos parar a dormir- dijo Wichi.
- Si(Claudia bosteza)- dijo Claudia.
- Paremos en ese tejado de allí - dijo Luna. Ellas bajaron y se quedaron en el tejado. Claudia Chascó los dedos y salió un saco de dormir. Las demás hicieron lo mismo.
- Buenas noches- dijo Luna.
- Buenas noches- dijo Claudia.
- Hasta mañana- dijo Wichi. Las tres se quedaron fritas. A las doce de la noche Luna se despertó y como no sabia que hacer, empezó a leer 800.000 historias para tener pesadillas de lll. Kiko.
- Jo, estoy aburrida y no puedo dormir- dijo Luna.
- Tengo una idea, me iré ahora al lago Katmutkat y dejaré una nota. Y así lo hizo. Cuando ya era de día las dos brujitas se despertaron y leyeron la nota:
Queridas Claudia y Luna: Me he despertado a las 12 de la noche porque no podía dormir. Primero leí
Un poco pero me aburrí en seguida. Ahora estoy viajando hacia el lago Katmutkat. Gabriela y yo os esperamos. Besos. Luna.
- Es que Luna es muy tempranera- dijo Claudia.
- Bueno, no las hagamos esperar más, empecemos a volar- dijo Wichi.
- Es que yo tengo que enseñar a volar a Taña, a Lulú y a Huevito-.
- ¿Quienes son Taña, Lulú y Huevito?-.
- Son mis pajaritos, los recién nacidos-.
- Bueno, les digo que llegarás más tarde-.
- ¡Bien, ya veras que aprenden rápido mis pequeños, pero no hace falta que me esperéis, no quiero que os sintáis cansadas de no estirar las piernas!-. Wichi se rió y escribió la carta. Luego silbó y una urraca vino y le trajo la carta a Luna.
Hola Luna, hola Gabriela, hemos recibido vuestra carta y os decimos que ya estamos en camino. Claudia vendrá más tarde porque tiene que enseñar a volar a sus pequeños: Taña, Lulú y a Huevito pero no hace falta que la esperemos. ¡Dice que no quiere que estemos cansadas de no estirar las piernas! Bueno, nos vemos en el lago Kakamutka. A Claudia la esperaremos en la Atlantida ¿No? Bueno, besitos, chau. Wichiy a Gabriela. Ellas leyeron la carta.
Luego, Wichi hizo un largo viaje y llegó al lago Kakamutka.
- ¡Hola Wichi!- dijo Luna muy contenta.
- ¡Hola!- dijo Wichi.
- Tenemos un problema, no podemos cruzar el lago Kakamutka porque a nuestras escobas se le esta acabando la gasolina y no podemos pasar- dijo Gabriela.
- Se me ocurrió una idea Wichi. Saca los dos frasquitos del patonizador y dame uno, luego, Gabriela, bébete medio frasco y yo beberé el otro pero antes convertiré a Wichi en pato porque no hay suficientes frascos, así podremos atravesar el río- dijo Luna.
- ¡Buena idea!- dijo Gabriela. Y así lo hizo, luego las tres eran patos negros porque eran brujas y si se convertían en algún animal eran negras o violetas.


Luego, cuando atravesaron el lago que era enorme se convirtieron en brujas pero estaban todas mojadas.
- Mirad, la urraca de las cartas, tiene una y es para nosotras, debe ser de Claudia- dijo Gabriela.
Hola Amigas, voy a llegar antes, creo que a la una, cuando estéis por la mitad de la selva Kakamutkat porque..¡Huevito y Taña ya saben volar, ahora solo me falta enseñarle a Lulú que es la mas pequeña!
Besos, besitos y besotes.Claudia.
- Sigamos nuestro viaje- dijo Wichi.
-Estamos entrando en la selva Katmutkat- dijo Luna. Gabriela se puso a mirar su libro.
Mientras Gabriela miraba su libro, algo la cogió del pie.
- Aaaaaa, una trampa de los kakamutkanesses- dijo Gabriela. Luego llegó Claudia con sus pajaritos volando.
- Gabriela, ¿qué te ha pasado?- preguntó asustada Claudia. Pero Gabriela no pudo contestar porque una tribu de kakamutkanesses pasaba por delante de ellas. Claudia, Luna y Wichi se escondieron. Una Kakamutkanessa se acercó a Gabriela. La Kakamutkanessa hizo un ruido con la lengua y vinieron una tribu de kakamutkanesses que cogieron a Gabriela y la llevaron atada con un palo.
- ¡Socorroooooo!- gritó Gabriela.



-Tenemos, que ayudarla- dijo Wichi.
- ¿Cómo?- preguntó Luna.
- Miremos en el libro de Gabriela- dijo Claudia. Cogieron el libro y miraron las paginas ciento veintitrés y ciento veinticuatro que son las que estaba leyendo Gabriela.
- Hay que darles un filete tierno- dijo Wichi.
- No, tengo una idea mejor- dijo Claudia. Les contó la idea y luego, hicieron aparecer una mesa con mucha comIda. Encima de la mesa habían gambas, carne, ensaladas, embutidos, quesos, pasta, pasteles.... Claudia silbó y todos los Kakamutkanesses se dieron la vuelta, soltaron a Gabriela y corrieron hacia la mesa. Devoraron todo en un segundo y ya no estaban nada flacos. Mientras comían, las brujitas se iban hacia la Atlántida.
- Gracias por salvarme- dijo Gabriela.
- ¡De nada!- dijeron Luna, Claudia y Wichi a la vez. Gabriela se puso a mirar su libro y leyó "Si queréis pasar el Atlántico se va mejor debajo del agua. Vas más rápido por la Atlántida que en escoba. Los habitantes de esta ciudad submarina son los peces, sirenas, delfines... tenéis que tener cuidado, los Atlantinesses odian a las brujas. Piensan que son todas malas. Si queréis pasar a Mariquitlandia tendréis que encontrar al signo de la Atlantida".
- En mi Libro pone que odian a las brujas los Atlantinesses, así que nos tenemos que convertir en pez- dijo Gabriela.
- No, no me pienso convertir en pez, mejor... ¡Sirenas!- dijo Wichi.
- Vale, nos convertiremos en sirenas- dijo Gabriela. Luego llegaron a la Atlántida. Se sacaron los sombreros que se quedaron flotando en el agua y se convirtieron en sirenas. Una sirena se les acercó y dijo:
- Hola, ¿Cómo os llamáis?
- Yo me llamo, emmm.... Ariel- dijo Claudia.
- Y yo... Linda- dijo Gabriela.
- Y yo... Estrella- dijo Wichi.
- Y yo.... Coral- dijo Luna. Las Brujitas mentían porque Claudia, Luna, Wichi y Gabriela eran nombres de brujas.



- Ariel, Linda, Estrella y Coral, Sois nuevas por aquí, ¿No?- preguntó la sirena.
- Si- dijo Coral (Luna)
-Yo me llamo Solarina y seré vuestra guía, tranquilas es gratis.
- No necesitamos...- dijo Claudia sin acabar la frase.
- Bien, seguidme- dijo Solarina. Pasaron por delante de un arco.
- Este, es el arco de la Marina, es de hace muchos años. Luego se quedaron con la boca abierta. !la Atlántida era enorme!. Pasaron delante de una tienda llamada: " Estrella de la Marin".
- Estrella de la Marin es una tienda de colas de sirenas y de bañadores. Luego pasaron por un museo.
- Este es el museo de barcos hundidos, son barcos que hemos encontrado en el fondo del mar, ¿Queréis entrar? No pasa nada yo pago- dijo Solarina.
- No hace...- dijo Luna sin acabar la frase.
- Bien, yo os recomiendo mucho este museo, ya veréis que os encantará, seguidme. Entraron en el museo. Era inmenso, Tenia un montón de barcos rotos y viejos. Había un ascensor.
- Este es un barco encontrado en el 1895, era un barco de pasajeros que se hundió porque empezó a hacerse agujeros en el barco- dijo Solarina señalando un barco.



- Aquí vemos un barco de pescadores que un pulpo gigante lo hundió, lo encontramos en el 43. Les explicó un montón de barcos y luego acabaron con la sala. Se subieron a un gran ascensor que tenia doscientos setenta botones.
- Tranquilas, solo podremos ver diez salas, Linda te dejo tocar un botón, me caes bien, luego elegiréis un botón vosotras - dijo Solarina. Gabriela tocó un botón que ponía:
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SALA DE ANCLAS Y DE COSAS ENCONTRADAS DENTRO DE LOS BARCOS.
Luego, bajaron del ascensor y se pararon delante de una pared con muchas cosas: anclas, remos, cubos, almohadones, redes, cañas de pescar...
- Todos estas cosas, fueron encontradas dentro de los barcos. Luego les mostró muchas cosas más y luego fueron al ascensor. Luego Claudia tocó un botón:
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SALA DE LAS ESPECIES QUE COMEN LOS HUMANOS.
Luego fueron a muchas salas y en una, vieron dentro de un barco un collar con un signo.
Gabriela lo cogió y luego acabaron la visita.
- Gracias Solarina por la visita- dijo Luna. Luego fueron a Mariquitlandia. Ya no eran sirenas. Mariquitlandia era muy ruidosa. Las calles eran de hojas y sus habitantes eran una mezcla de mariquitas y humanos. Los taxis eran mariquitas amarillas y se sentaban arriba del taxista. las casas eran hongos y las nubes eran de color naranja. Con tanta gente no podían pasar, así que se hicieron invisibles. Luego pasaron el pueblo de Mariquitlandia, una Mariquita le dijo a Gabriela:
- Collar o no pasáis. Gabriela le dio el collar de la Atlántida. Luego vieron un cartel que ponía:

BIENVENIDOS A TORMENTLANDIA

- ¡SI, LLEGAMOS, LLEGAMOS, Y EL PREMIO GANAMOS, SI! - dijo Claudia.
- Todavía hay que encontrar la fábrica de rayos- dijo Gabriela.
-Si- dijo Luna. Luego caminaron por Tormenlandia y vieron unas señales que decían: Fabrica de rayos.
- ¡Ya sabemos donde esta la fabrica!- dijo Wichi.
Caminaron y caminaron hasta que se pararon delante de un edificio gris.
- Aquí es- dijo Luna mirando la fábrica.
- Que... terrorífica- dijo Claudia mirándola.
- ¿Cómo entramos?- preguntó Wichi también mirando a la fábrica.
- ¿Qué tal si entramos por las chimeneas?- dijo Gabriela mirando las chimeneas. De repente, Luna, Wichi y Claudia miraron a Gabriela y luego se miraron entre ellas. Luego se subieron a sus escobas y llegaron a las chimeneas. Luego se tiraron.
- GUAU ESTAS CHIMENEAS SON MUY LARGAS, ¡AAAAAAAA!- gritó Luna. Cuando salieron, estaban todas negras. Se encontraron en una sala donde unas señoras ponían rayos en cajas y luego las enviaban. Todas estaban muy ocupadas pero cuando vieron a Claudia, Luna, Wichi y Gabriela, pararon de empaquetar y una de ellas dijo:
- Señor, ¿son trabajadoras nuevas?-. Un señor se acercó y las miró de arriba a abajo.


- ¿Quienes sois vosotras?- preguntó.
- Yo soy Claudia, y estas son Luna, Gabriela y Wichi- dijo Claudia.
- Y.... ¿Qué queréis? ¿que hacéis aquí?-
- Hemos venido para que nos des una caja de rayos por favor,¿Es usted el director?- dijo Luna.
- Si soy el director de esta fábrica pero os daré la caja si me hacéis un favor-.
- ¿Qué favor?- preguntó Wichi.
- Empezareis a empaquetar los rayos- dijo el director con una gran sonrisa.
- !No, eso ni hablar!, no pienso....- dijo Wichi sin acabar la frase porque Gabriela le tapó la boca y dijo:
- Si aceptamos. Estuvieron una hora empaquetando.
- Bien, habéis acabado, os doy la caja-.
- ¡BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!- gritaron todas.
- ¡ACABAMOS, ACABAMOS Y TODAS HEMOS GANADO!- gritó Claudia. Luego, volvieron a Mampi-landia y soltaron los rayos. Se empezó a poner gris, los Mampi-Loompis miraban al cielo asustados. Luego, empezó a llover. Un rayo cayó en Mampi-landia. Después de ese rayo ningún Mampi-Loompi estaba en la calle, todos estaban en sus casas y las brujas dieron un salto de alegría. ¡Eran las primeras brujas en asustar a los Mampi-Loompis!. Al día siguiente era el día de los premios. Habían muchas brujas y magos y sentados en sillas. Había un gran escenario. Luego salió un señor bigotudo que dijo por su micrófono:
- Hola a todos brujas y magos, como ya sabéis es el día de los premios y récords de las brujas, primero anunciaremos quien ganó el premio mas importante.
- ¡La calavera dorada!- gritó una bruja.
- No, este año no es la Calavera dorada, es... ¡El premio Loompi! ¿Y quién es el primero o la primera en ganar este premio? Démosle un fuerte aplauso a.. ¡las brujas Luna, Wichi y Claudia!. Todas las brujas y magos aplaudían con fuerza.
- Bien, vosotras, las afortunadas del premio Loompi, ¿Queréis anunciar algo en el micrófono? - dijo el señor bigotudo que le daba el micrófono a Claudia.
- Si, si que queremos anunciar algo, no lo hemos hecho nosotras tres solas, queremos que una amiga nuestra suba al escenario que también nos ayudó, y queremos compartir el premio con ella....¡Gabriela sube al escenario!- dijo Claudia. Gabriela subió al escenario.
- Bien, así que Gabriela también es una de las afortunadas...¡Démosle un fuerte aplauso a...Gabriela! - dijo el señor bigotudo. Luego, el señor bigotudo les dio un ramo de flores a cada una y luego les dio el premio Loompi.


- Bueno, ¡como sois las primeras en ganar el premio Loompi, saldréis en el libro de los récords!-. Un fotógrafo les hizo muchas fotos y también salían por la televisión y por el diario.
- Bien, ganadoras, bajad del escenario.
- Bueno, el segundo premio más importante es... !la Calavera dorada! ¿ Y este año, quien la ganó? Bueno, tiene demasiada suerte el que la ha ganado por que es...¡Gabriela! Bueno Gabriela, dos premios ¿No?, DOS-.
- ¿Gabriela? ¿Es....Gabriela?- preguntó Luna.
- Estoy muy contenta de ganar este premio porque es la primera Calavera dorada que tengo, me costó muuuuucho ganar este premio pero creo que no es el más importante como dijo el señor bigotudo...- dijo Gabriela por el micrófono.
- Me llamo Juan, no señor bigotudo, bueno, Seguimos con los premios, el tercer premio más importante es....¡La Pócima asquerosa! y la ha ganado....¡Mixi, con la ayuda de....Violeta!-. Siguieron dando muchos premios y al día siguiente, Luna, Wichi, Claudia y Gabriela hicieron una fiesta a la que invitaron a toda la clase de brujas y muchos amigos más. Ellas se habían arreglado para la fiesta. Claudia llevaba un vestido rosa largo hasta el suelo y el pelo suelto. También llevaba pendientes de calavera. Luna llevaba un vestido blanco con brillitos. Wichi tenia un vestido naranja y llevaba el pelo suelto. Gabriela se puso un vestido verde y se hizo dos moños. ¡Todas estaban la mar de guapas!. Las brujitas Wichi, Luna y Claudia se hicieron amigas de Gabriela. Ya no era una espía y tampoco una chivata.


Fin

De: Paula Tomasini 8-11.
Ilustraciones: de Paula Tomasini.











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