sábado, 22 de diciembre de 2012

El secuestro de Papá Noel (ESPECIAL NAVIDAD)


En un pueblo pequeñito, pequeñito, pequeñito, vivían dos niños. Se llamaban Bruno y Lea. Eran mellizos. Los dos eran rubios y Lea siempre llevaba trenzas. Los dos niños tenían la cara muy blanca y los ojos azules. Bruno, tenía el pelo liso y siempre se le caía a la cara. Por eso tenía un tic que es que movía la cabeza de una manera que intentaba quitarse el pelo de la cara. Bueno, esos niños se portaban muy bien, por eso Papá Noel les traía muchos regalos. Pero tenían unos vecinos muy envidiosos y muy malos. Se llamaban Brittany y Max. Eran mellizos también. A Max le encantaban los piratas y siempre iba con un parche negro de juguete en el ojo. Brittany llevaba coletas despeinadas y tenía un agujero en uno de sus colmillos de abajo y en otro de arriba porque se le cayeron. Max llevaba aparatos porque tenía los dientes torcidos. Y envidiaban mucho a sus vecinos porque a los niños malvados no les traía regalos Papá Noel y a los niños buenos sí .Entonces el día de Navidad... a las nueve de la noche, en la casa de los niños malvados.....
- ¡A ver! ¿Qué te apuesto que el culo gordo de Papá Noel no nos trae regalos?- dijo Brittany tirándose bruscamente al sofá.
- ¡ Este año ni nos va a traer los envoltorios de los regalos que no tenemos!- dijo Max enfadado.
- ¿Pues, qué vamos a hacer? ¿Cómo vamos a conseguir que Papá Noel nos traiga regalos?-.
-...¿Pues portándonos bien en estas horas de noche que nos quedan?....-.
- ¡No seas tonto Max! ¡Que ni duramos un minuto portándonos bien!-.
- ¿Entonces qué hacemos?-.
- ...¡Creo que tengo una idea y es una muy buena!...-. Brittany fue el contarle el secreto a su hermano. Los dos hermanos malvados se miraron y luego se rieron con una risa maléfica a la vez. En las demás casas, todos los niños esperaban impacientemente a los regalos de Papá Noel. Pero pasaban las horas y las horas y las horas. Y Papá Noel no llegaba. Los niños estaban muy tristes y los más pequeños empezaron a llorar. Todos los niños se reunieron a la plaza una hora después.
- ¿Qué le pasa a Papá Noel que no llega?- dijo un niño.
- Puede que se le haya acabado la gasolina del trineo- dijo otro niño.
- ¡Pero si el trineo va con renos!-.
- ¿Y si está atascado en una chimenea?-.
- Alguno de nosotros tiene que hacer algo-.
- ¡¿QUIEN SE OFRECEEEEEEEEEE?!-.
- Nosotros- dijo Bruno.  Y le cogió de la muñeca a su hermana Lea.
- Bruno, ¿Estas seguro de que quieres que nosotros vayamos a rescatar a Papá Noel? ¡Imagínate los peligros que pasaríamos!- susurró Lea.
- ¡¡Vamos Lea!! Porfa, Porfa, Porfa, Porfa, Porfa, ¡Porfaaaaaa!- dijo Bruno.
- Vale-. Bruno y Lea corrieron por el pueblo mirando casas, subiéndose por las chimeneas (para ver si estaba atascado)....
Iban corriendo por el pueblo cuando Bruno divisó algo en un tejado.
- ¡Eh!... ¿Que es esa cosa tan extraña?- dijo Bruno.
- ¿Dónde? ¿Qué has visto?- dijo Lea. Entonces corrieron hacía ese casa que resultó ser la de los vecinos malvados. Se subieron por el tejado y...
- ¡Toma ya! ¡El trineo de Papá Noel! Pero no tiene renos...- dijo Bruno saltando.
- ¡Inspeccionemos el trineo! Papá Noel seguro que está metido por aquí dentro....- dijo Lea. Miraron por atrás,por adelante, debajo del asiento, en el maletero, debajo del trineo...
- ¡Nada! ¡Ni rastro de Papá Noel!- dijo Lea disgustada.
- Pero...¡Espera! El trineo esta arriba de la casa de los vecinos malvados.... ¡Entremos a verla!- dijo Bruno. Corrió hacia la casa pero Lea le cogió de la muñeca antes de que se marchara.
- No, Bruno no lo hagas. Es muy arriesgado. ¿Y si nos pilla su madre?- dijo Lea.
- ¡¡VAMOS LEA!!-dijo Bruno.
- Si quieres entra tú pero yo no entro-dijo Lea.
- Puffff, Vaaaaale- dijo Bruno. Bruno entró por la chimenea  de la misma manera que entraba Papá Noel. Se ensució un montón de polvo y hollín. Estaba en el salón, la madre de los niños estaba en la cocina. Bruno vio unas escaleras de madera. "Esas escaleras seguro que dan a la habitación de Brittany y Max" pensó Bruno. Pero cuando iba a correr para ir a las escaleras de madera la madre de los mellizos entró en el salón y Bruno rápidamente se escondió debajo de un mueble. No podía pasar. La madre de los niños le impedía el paso. Entonces tuvo una idea. Cogió una pelota que encontró allí abajo y la tiró a una ventana que se rompió. La madre se asustó. Entonces se acercó a la ventana para ver como estaba de rota. Mientras la madre miraba la ventana, Bruno, sigilosamente subió las escaleras con cuidado. Pero las escaleras eran viejas y entonces chirriaban mucho. La madre se giró a ver que pasaba y entonces Bruno se escondió detrás de la escalera. Luego volvió a subir las escaleras hasta que llegó a la habitación. Miró cajones, debajo de la cama... No había rastro de Papá Noel ni tampoco de Brittany y Max. Bruno, al sentir pasos que se acercaban a la habitación, se tiró por la ventana y salió de la casa. Luego se volvió a subir al tejado donde estaba su hermana Lea.
- ¿Qué tal?- dijo Lea.
- Nada, ni rastro de Papá Noel, pero lo curioso es que tampoco hay rastro de Brittany y Max- dijo Bruno.
- Ven, súbete al trineo, he descubierto que esta parte del trineo esta rota y mientras estabas en la casa de Brittany y Max he arreglado el trineo, ahora no hace falta que vaya a fuerza de renos-.
- ¡Muy bien Lea!- dijo Bruno abrazando a su hermana. Los niños se subieron al trineo y gritaron:
- ¡AL POLO NORTEEEEEEE!-. El trineo arrancó solo y se fueron volando al polo norte. Vieron muchos osos polares. El trineo iba muy rápido y llegaron al Polo norte en media hora. Entonces allí los dos niños caminaron por el suelo helado. Entonces caminaron y caminaron buscando la fábrica de juguetes de Papá Noel.
- ¡Eh mira! ¡Hay pisadas en el suelo!- dijo Bruno.
- ¡Es verdad! Vamos a seguirlas- dijo Lea. Siguieron los pasos durante mucho rato. Miraron las auroras boreales coloridas. Y al fin encontraron la fábrica de juguetes. Tocaron un timbre de la fábrica de juguetes y les abrió una elfa gorda y vieja con gafas de abuela que estaba llorando un poquito.
- ¿Qué queréis?- dijo ella.
- Venimos a ver al señor Papá Noel- dijo Lea.
- El señor Papá Noel no está en estos momentos, pero por favor pasad, pasad, seguro que estáis muy cansados por el largo viaje que habéis hecho para llegar hasta aquí. Aquí tenéis galletitas de jengibre- dijo la elfa. Probaron las galletas mientras miraban la fabrica de dentro. Era muy colorida, con muchas estanterías con juguetes y muchos cascabeles. Pero esa navidad, ese día de navidad, la fábrica estaba oscura y sin juguetes en las estanterías. Habían elfos y elfas llorando desesperadamente. Otros gritaban o corrían por toda la fabrica.
- ¿Pero?...¿Qué le pasa a todos estos elfos?- dijo Bruno con la boca llena de galletas de jengibre. Entonces una elfa morena y muy guapa que estaba llorando se acercó a Bruno y a Lea y les dijo:
- ¡Han secuestrado a Papá Noel!- dijo entre llantos.
-¿¡QUE?!-dijeron los mellizos a la vez.
- Lo que has oído, unos niños traviesos se lo han llevado-.
- Espera,espera,espera. ¿Has dicho "niños"?- dijo Lea.
- Sí, dos niños mellizos como vosotros- dijo la elfa.
- ¿Podrías describir a esos niños por favor?- dijo Bruno sacando una libreta de detective.
- Vale, a ver, no los pudimos ver muy bien porque entraron a oscuras por la ventana del tejado de la fábrica. Estábamos haciendo un descanso porque ya habíamos acabado de fabricar todos los juguetes cuando aparecieron de repente. Eran pelirrojos, un chico y una chica. La chica llevaba coletas despeinadas y el chico un parche falso de pirata en el ojo izquierdo....- .
- ...¡Brittany y Max!-interrumpieron los mellizos a la vez.
- Sí, sí, muy bien, pero dejadme acabar de explicar- dijo la elfa- cuando entraron dijeron:"¡manos arriba esto es un atraco!" y el chico nos apuntó con una pistola de juguete recargada de balas de plástico. Entonces luego cogieron un saco de juguetes vacío y entraron en el despacho de Papá Noel. Lo metieron en el saco y se lo llevaron al trineo donde allí también se llevaron todos los regalos que se suponía que Papá Noel los iba a repartir por el mundo-.
- ¡Vaya!- dijeron los mellizos.
- Sí, sí, y si no conseguís que Papá Noel aparezca y traiga regalos a los niños.... ¡Este año no habrá navidad!- dijo la elfa sollozando.
- ¡ESTO ES UNA EMERGENCIA!- dijo Bruno muy preocupado.
- ¡Déjelo en nuestras manos!- dijo Lea a la elfa.
- Vale, vale, como veo en vuestro informe de todas las Navidades, habéis sido buenos todos los años. Así que, la Navidad ahora es vuestra. Todo depende de vosotros, queridos- dijo la elfa. Luego, los mellizos se subieron al trineo y volvieron al pueblo pequeñito donde vivían.
- Vale, vale, vale, vale. A ver, busquemos en los sitios preferidos de Brittany y Max- dijo Lea.
- Ok buena idea- dijo Bruno.
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- Yo busco en la pizzería, tú busca en la bolera-.
- Entendido-. Lea entró a la pizzería " Francesco Peperoni" que era el dueño de la pizzería. Lea miró en la cocina, debajo de las mesas, en el almacén.... no estaba Papá Noel. Pero encontró una pista que puede que hayan dejado ellos. Un regalo. Entonces Lea pensó que puede que estén por ahí cerca, así que de paso se comió una pizza y se fue al bar karaoke de enfrente. Mientras tanto Bruno buscaba en la bolera. Miró por todos lados pero por supuesto no encontró a Papá Noel. También encontró una pista, otro regalo. Bruno pensó que puede que estén escondidos por allí cerca. Así que fue a buscar a su melliza al bar karaoke.
- En la bolera no está- dijo Bruno.
- ¡Ni en la pizzería tampoco!- dijo Lea.
- Pero he encontrado esta pista-.
- Yo también-. Los dos se enseñaron los regalos.
- Presiento que están por aquí cerca-.
- Sí... Busquemos aquí dentro y si no están buscaremos en otro lado-. Buscaron por todos lados, no encontraron al gordo vestido de rojo pero encontraron otro regalo.
- Esto es muy extraño- dijo Bruno.
- Aquí hay gato encerrado....- dijo Lea. Cuando salieron del karaoke se encontraron una fila de regalos que antes no estaba.
- Vaya, vaya, vaya- dijo Bruno.
- ¡Sigamos los regalos!- dijo Lea. Siguieron los regalos hasta que los llevaron al cine del pueblo. Bruno aprovechó para comerse un pote grande de palomitas. Los regalos seguían hasta la sala cinco del cine. Cuando entraron, vieron una manta delante de la pantalla fueron y pensaron "¡Es Papá Noel!" fueron corriendo hacia la manta y.....
- ¡JA!- dijo Bruno levantando la manta. Pero se dio un gran disgusto cuando....
- ¡No hay nada!- dijo Lea.
- ¡Nos han mentido! ¡Era una trampa para perder tiempo!- dijo Bruno.
- ¡Pero no nos rendiremos!  ¿Verdad Bruno?- dijo Lea.
– Ohh no, estoy muy cansado Lea, tengo sueño. Son las tres de la mañana ¿Por qué no vamos a dormir a casa? Por un año que no celebremos la navidad no pasa nada-.
- ¿QUEEE? ¡NO ME LO PUEDO CREER BRUNO! ¡PERO SI TU MISMO TE OFRECISTE PARA RESCATAR A PAPA NOEL!- dijo Lea enfadada.
- Sí, ya sé, pero si quieres vez tu sola, yo me voy a casa a dormir-.
- ¡NO! ¡TE VIENES CONMIGO!- dijo Lea. Lea cogió de la muñeca a su hermano y lo arrastró. Lea buscó por muchos lados.  Pero no encontraba a Papá Noel. Buscó por todo el pueblo hasta que solo quedó un edificio en el que no habían mirado....
- La escuela....- dijo Lea.
- ¡Cómo no estén aquí yo ya me voy a dormir!- dijo Bruno.
- ¡Cállate!-. Entraron a la escuela. Buscaron por el comedor, por el patio, por la clase... Hasta que escucharon unos ruidos extraños que provenían del gimnasio. Lea siguió los sonidos y Bruno iba detrás suyo como un zombie cansado. Y detrás del potro.... ¡ESTABA PAPA NOEL! Estaba atado con una cuerda en las manos y en las piernas. Detrás suyo estaban los regalos. Tenia cinta de pintor en la boca que le impedía hablar.
- ¡Papá Noel!- dijo Lea- aguante, yo le desato-. Lea le sacó el celo de la boca.
- ¡Gracias niños! ¡No sabéis como os lo agradezco!-dijo Papá Noel- Pero daos prisa, los niños malvados están a punto de venir....-. Dijo Papá Noel pero se cayó de inmediato porque Lea se giró y.......¡Y se encontró con Brittany y Max! Brittany llevaba las manos en la cintura estilo pija y Max los llevaba cruzados.
- ¡VOSOTROS DOS, FUERA!- Gritó Brittany, con una mano en la cintura y con la otra señalando la puerta de salida.
- ¡JA! ¿Y qué nos haréis si no nos vamos?- dijo Lea enfadada.
Max le disparó con la pistola de plástico y le hizo daño a Lea que se cayó al suelo bruscamente.
- ¡NO TE VUELVAS A ATREVER A HACERLE DAÑO A MI HERMANA O SI NO VERAS!- dijo Bruno enfadadísimo porque quería un montón a su hermana.
- ¡Uy, mira como tiemblo!-dijo Max- ¡JAJAJAJAJA!-. Entonces Bruno explotó y se abalanzó sobre Max y se empezaron a pegar.
- ¡Dale fuerte Max!- dijo Brittany animándola. Entonces Lea se levantó del suelo y separó a los dos niños que se estaban pegando.
- ¡Parad!- dijo Lea.
- Y ahora liberad a Papá Noel- dijo Bruno.
- NO- dijo Brittany. Entonces ahí Lea corrió hacia Papá Noel para liberarlo pero Brittany la cogió de la muñeca. Entonces Bruno tuvo una idea.
- ¡Tengo una idea!- dijo Bruno. Pero no podía decirle en secreto a su hermana porque la estaban cogiendo.  Así que se fue a la pared del fondo del gimnasio y dijo:
- ¡Eh! ¡Brittany, Max! ¡A mi no me habéis cogido voy a salvar a Papá Noel!-.
- ¿Pero Bruno?...-dijo Lea.
- Confía en mi-.
-¡Es verdad! ¡Brittany si no lo cogemos podrá salvar a Papá Noel!- dijo Max. Brittany soltó la muñeca de Lea entonces Bruno corrió a tope y dio muchas vueltas perseguido por los niños malvados.
- ¡Vamos Lea! ¡Libera a Papá Noel!- dijo Bruno bajito al pasar al lado de Lea. Lea le desató la cuerda cuidadosamente de las manos del gordo rojo.
- ¡Date prisa!- dijo Bruno corriendo y muy cansado-.
Lea hizo lo mismo con la de los pies.
- ¡Oh no!- dijo Lea.
- ¿Qué pasa querida?- dijo Papá Noel.
- ¡El nudo es muy fuerte, no consigo desatarlo!- dijo Lea. Lea mordió la cuerda pero la cuerda era demasiado fuerte-.
- ¡LEAAAAA!- dijo Bruno SUPER cansado de correr- ¡DATE PRISA ME ESTAN A PUNTO DE COGER!-. Lea miró a su alrededor. No encontró nada para cortar la cuerda. Pero vio un patín de hielo y pensó que le serviría para cortar la cuerda. Lo cogió y con sus cuchillas cortó la cuerda de los pies de Papá Noel. En esos momentos Max cogió a Bruno y cuando se dio cuenta de que Lea había soltado a Papá Noel y se llevaban los regalos, Brittany corrió hacia ella lo más rápido que pudo. Lea y Papá Noel corrieron un montón hasta que se subieron al trineo.
- ¡BRUNO CORRE!- gritó Lea a Bruno que estaba perseguido por los dos niños malvados. Entonces Bruno corrió y se subió al trineo y allí los tres despegaron hasta llegar al Polo norte, lejos de esos dos niños malos.
- ¡Muchas gracias Lea y Bruno! ¡Muchísimas gracias!- dijo Papá Noel abrazando a los niños- Y para recompensarlo os he traído una cosa.....-. Entonces sacó de su espalda un regalo.
- ¡TACHAAAN!- dijo Papá Noel.
- ¡Qué caja mas grande! me pregunto que habrá allí dentro...- dijo Bruno. Entonces los niños se abalanzaron hacía el regalo como leones hambrientos.
- ¡Eh,eh! ¡Tranquilos tranquilos! ¡Ho Ho Ho Ho Ho!- dijo Papá Noel riendo. Entonces los niños abrieron el regalo... ¡Era un suéter que ponía "I LOVE SANTA"! Que quería decir "amo a Papá Noel". Era rojo y con los bordes de las mangas y del cuello blanco. Tenia las letras de "I LOVE SANTA" grandes y de color blanco.
- ¿¡Qué?! ¿Os gusta? ¡Lo he tejido yo mismo!- dijo Papá Noel.
- Bueno...- dijo Bruno un poco disgustado por ese regalo.
- Está bien- dijo Lea mirándolo por delante y por detrás.
- ¡Ho Ho Ho Ho! ¡Pero eso no es todo! ¡También os he traído estas barbas papanoelónicas! ¡Huy mira! ¡Me inventé otra palabra! ¡Ho Ho Ho!- dijo Papá Noel. Entonces sacó de su espalda una barba y un sombrero de Papá Noel.
- Uh...-dijo Bruno, e hizo una falsa sonrisa.
- Ho,Ho,Ho...- dijo Lea.
- Sí, ya sé, no me esforcé tanto pero bueno, al menos luego os vendrán los regalos que pedisteis ¿No?-.
- Bah, ¡No pasa nada, has hecho lo que haz podido para darnos este suéter y este sombrero y bastaba para ser especial!- dijo Lea. Entonces Papá Noel abrazó de nuevo a los dos niños.
- Bueno, me voy, aun tengo que repartir los regalos a los niños que se han portado bien... Hmmmff ¿Qué os parece si me ayudáis?- dijo Papá Noel.
- ¡SIIIII!- dijeron los dos niños.
- Pero ¿qué pasa con Brittany y Max? ¿No recibirán un castigo?- dijo Bruno.
- ¡Ho Ho Ho!, ¡pues claro! ¡Trabajarán una Navidad entera haciendo regalos en la fabrica y disfrazados de elfos!- dijo Papá Noel.
- ¡Jajaja! ¡Se lo merecen!- dijo Lea.

                                                                          FIN