sábado, 14 de diciembre de 2013

Karla y Carla

Karla y Carla
Karla era una chica que vivía en una ciudad. Iba al instituto. Tenia el pelo negro y liso, los ojos verdes y se maquillaba bastante. Andrea era su enemiga. Bueno, no exactamente su enemiga, sino que se llevaba un poco mal con Karla. Bueno, en el instituto había un concurso de canto y quien ganaba podía ir a Nueva York a cantar. Y Karla se presentó. Andrea también. Y dentro de unos días dirían quien ganaba.
- Y el ganador es....¡KARLA!- dijo la directora. Karla se puso muy contenta.
- Felicitaciones, tengo que reconocer que lo has hecho muy bien- dijo Andrea un poco enfadada.
- Dentro de unos días te llevaremos a Nueva York- dijo la directora. Mientras, un poco bastante lejos de esa ciudad, en el campo, vivía Carla con su padre en una granja. Ella les daba de comer a los cerdos, a las gallinas y sacaba los huevos que habían puesto. La verdad que era idéntica a Karla. Tenía el mismo color de pelo, el mismo color de ojos, el mismo color de piel y era igual de bajita. Lo único que no tenían en común era que ella no se maquillaba. Pero ellas no se conocían de nada. Bueno, Carla un día, caminando por el campo, se encontró con un bosque y entró en él. Allí caminando, caminando, vio a un chico de su edad, subido en un árbol, leyendo un comic. De repente, Carla se enamoró de él y subió al mismo árbol y se sentó al lado de él.
- Hola- dijo Carla.
- Hola- dijo el niño sin levantar la vista del tebeo. Pero cuando la vio también se enamoró.
- Me llamo Leo- dijo el chico.
- Yo soy Carla- dijo Carla. Estuvieron toda la tarde hablando de sus granjas y de los animales. Hasta que al final a Carla le llamó su papá.
- Lo siento, me tengo que ir, si quieres quedamos pasado mañana en este mismo árbol a las cinco de la tarde- dijo Carla.
- Hecho!- dijo Leo. Al día siguiente, Carla y su padre se fueron a la ciudad donde vivía Karla a comprar ropa. Y caminando, caminando, su padre se paró en un escaparate y Carla siguió caminando. Hasta que se chocó con Karla que en ese momento salía de su instituto.
- Eh mira por donde...- dijo Karla sin poder acabar la frase porque había visto a Carla.
- ¡Oye, me has copiado el estilo! ¿Quién eres? ¿Eres esa chica nueva de mi edifico?- dijo Karla.
- No, soy Carla y vivo en una granja en el campo- dijo Carla.
- ¿Te llamas Carla con C? ¡Porque yo me llamo Karla con K!- djio Karla.
- ¡Ala, somos iguales!- dijo Carla. Entonces, el padre de Carla se dio cuenta de que Carla no estaba a su lado y se fue a buscarla.
- Vamos Carla, vamonos - dijo su padre. Pero se confundió y en vez de llevarse a Carla ¡Se llevo a Karla!-.
- Te he comprado esos petos que querías y esas camisetas de colores- dijo el padre de Carla a Karla.
- Oh no...- pensó Karla. Mientras, Carla estaba en la ciudad sola. De repente, sonó el móvil de Karla. Es que cuando Karla se fue con el padre de Carla, se le cayó la mochila y el móvil. Carla, como era una chica de campo no sabia nada de tecnología y no sabia como contestar el teléfono. Empezó a apretar botones a lo loco hasta que de casualidad consiguió contestar.
- ¿Hola?- dijo Carla.
- ¡KARLA DONDE TE HAS METIDO VUELVE A CASA AHORA MISMO!- dijo el padre de Karla.
- ¡Ah si si si!- dijo Carla. Carla no sabia donde vivía Karla pero por suerte, en la mochila de Karla estaba su agenda y en la agenda ponía la calle donde vivía. Y Carla no tuvo mas remedio que ir para no quedarse sola en la ciudad. Ahora ella se tenia que hacerse pasar por Karla. Cuando Carla llegó al apartamento de Karla, dejó la mochila en "su habitación" y oyó como su madre que no es su madre gritaba:
- ¡A cenaaaaar!-. Había hamburguesas para cenar. Carla no estaba acostumbrada a las hamburguesas malas de la ciudad. Ella comía en el campo muy buena carne ya que tenían gallinas y conejos y los mataban allí mismo. Pero Carla se limitó a comerlas pero muy lentamente.
- Karla, ¿Te pasa algo? Normalmente te zampas las hamburguesas muy rápido- dijo su madre.
- No, estoy bien, estoy bien- dijo Carla - voy a beber agua del grifo- dijo Carla. Pero cuando bebió agua del grifo dijo:
- ¡Puaj, esta asquerosa!-.
- Pues claro, en la ciudad no esta tan rica como en el campo- dijo su padre.
- Ah ya, ya lo sabía...- djio Carla. Mientras, en casa de Carla, Karla estaba sentada en un sofá.
- Ojalá tuviera mi móvil aquí- dijo Karla.
- Y lo tienes, ¿No te acuerdas que te lo regalaron para tu cumpleaños y como no sabías como se llamaba lo guardaste en un cajón y aun esta ahí?- dijo su padre. Karla fue al cajón y sacó el móvil.
- ¡AL FIN UN MÓVIL!- dijo- voy a llamar a Carla-. Pero cuando intentó llamar, no había cobertura.
- ¡NOOOOOOOOOOOO!- gritó. Entonces salió de la casa y se subió al árbol más alto y volvió a intentar llamar.
- ¿Hola? ¿Hola? ¿Carla? ¡Aquí hay cobertura!- dijo Karla.
- Hola- dijo Carla desde el otro lado del teléfono.
- ¡OYE CARLA! ¡FUISTE TÚ LA QUE MONTÓ TODO ESTO!- dijo Karla enfadada- ¡POR TU CULPA ESTOY AQUI!-.
- ¿MI CULPA? ¡SI NO TE HUBIERAS CHOCADO CONMIGO NO HABRÍA PASADO ESTO!- dijo Carla- Ah por cierto....¡VOY A LEER TU DIARIO SECRETO!-.
- ¡NI SE TE OCURRA MONADA!-.
- Lo estoy abrieeeeendo!-.
- ¡NOOOOO!-.
- ¡Que era broma! ¡Ja ja ja! ¡Te lo has creído!-.
- Ahh...bueno, volviendo al tema de antes por favor, intenta que mis padres vengan al campo antes de la próxima semana porque si no no podré ir a Nueva York a cantar-.
- Ok, lo intentaré-.
- ¿Prometido?-.
- Prometido-.
- Bueno pues nad...- dijo Karla sin poder acabar la frase porque se cayó del árbol y casi se le rompió el móvil.
- ¿Hola? ¿Karla?... se debe de haber cortado- dijo Carla.
- ¡Au!- dijo Karla.
- ¡A cenaaaaar!- gritó el padre de Carla. Cenaron maíz y ensalada. Karla no estaba acostumbrada a comer verduras. Y comía muy lentamente. Cuando acabó se puso el pijama y se fue a dormir. No se pudo dormir. Carla igual.
- ¿Y si nunca podría volver a casa? me quedaría para siempre en este infierno de asfalto ¡Sería horrible! - dijo Carla.
- Extraño a mi móvil, a mi tableta,  la conexión a internet, al olor a gasolina de la ciudad, a mis maquillajes..y suena raro que lo diga pero...extraño un poco a Andrea- dijo Karla. Pasó rato hasta que se durmieron. A la mañana siguiente, en la casa de Carla el gallo cantó.
- ¡Kikiriki!-.
- ¡AHH, CALLATE PAJARRACO!- dijo Karla poniéndose la almohada en la cabeza. En casa de Karla, a Carla le despertó el despertador.
- ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!-.
- ¿Cómo se apaga esto?- dijo Carla apretando botones hasta que se hartó y tiró el despertador al suelo.
- ¡A DESPERTARSE QUE HAY TRABAJO QUE HACER!- dijo el padre de Carla a Karla.
- ¡DESPIERTA KARLA DORMILONA QUE VAS A LLEGAR TARDE!- dijo el padre de Karla a Carla. Karla fue a desayunar.
- Quiero leche con galletas- dijo Karla medio dormida.
- ¡Pues ves a ordeñar la vaca, hombre!- dijo el padre de Carla.
- Quiero leche con galletas, ¿Donde se ordeña la vaca?- preguntó Carla. Los padres de Karla se partieron de risa. Karla fue a ordeñar la vaca.
- ¡ODIO EL CAMPO!- dijo malhumorada. Entonces se sentó en un taburete y miró las tetas de la vaca.
- A ver, ¿Que botones hay que apretar?- dijo Karla. Entonces empezó a apretar las tetas de la vaca y le salió leche disparada en toda la cara.
- ¡ODIO ORDEÑAR VACAS!- dijo Karla. Carla, en la ciudad, le parecía extraño tomar leche de un envase. Y Karla en el campo, de casualidad, consiguió llenar el cubo de leche.
- ¡Vamos Karla, ve a vestirte!- dijo la madre de Karla a Carla. Carla abrió el armario de Karla. Tenia muchísima ropa.
- Vale, ¿Ahora que me pongo?- se preguntó Carla. Entonces eligió una camiseta cualquiera y una falda. Después se miró en el espejo.
- Estar a la moda es asqueroso...- dijo.
 Karla también se fue a vestir. Abrió el armario de Carla y vio que estaba lleno de petos de colores y camisetas sosas. Escogió una camiseta amarilla con un peto rosa. Se miró en el espejo.
- No estar a la moda es ¡Horrible!- dijo. Luego salió al salón de "su casa".
- ¡Vamos Carla date prisa! ¡Tienes que ir a alimentar a las gallinas y a los cerdos!- dijo el padre de Carla.
Karla salió al campo con un cubo lleno de comida para las gallinas y otro para los cerdos.
- A ver, tampoco tiene que ser tan difícil-. Se acercó a las gallinas. Pero en vez de echarle la comida de gallina a las gallinas se equivocó y le echó la de los cerdos. Las gallinas le miraron con cara rara.
- ¿Qué? ¿Por qué me miráis así, pajarracas?- dijo Karla. Y luego, caminando hacia los cerdos escuchó un ruido raro como si hubiese pisado algo. Se miró el pie.
- ¡QUE ASCOOOOOOO!- gritó. Carla, en la casa de Karla se intentó maquillar.
- ¿Me pongo el gloss con el pinta ojos azul o el pinta labios rojo con el pinta ojos rosa? A ver, tengo que encontrar algo que pegue con mi ropa...- dijo Carla. Karla acabó de dar de comer a los cerdos y luego volvió hacia la casa, se peinó y se puso una flor en el pelo.
- ¡Carla al instituto!- gritó su padre. Karla se fue al instituto de un pueblo. "En esta escuela ni siquiera saben lo que es la moda" pensó Karla. Mientras, en casa de Karla, Carla se hizo dos trenzas y se fue al instituto. Caminaba por la ciudad asombrada mirando todos los edificios que eran enormes. Llegó al instituto y entró. Andrea estaba allí y le dijo:
- ¡No me lo puedo creer! ¡El otro día me dijiste que llevar trenzas era infantil y ahora llevas!-. Carla solo sonrió y se alejó de ella.
- Oye, esta un poco rara Karla- dijo Andrea a sus amigas. Después, la directora le dijo:
- Karla, ¿Por qué no vienes a enseñarle a los profesores esa canción que cantaste en el concurso? Quieren saber como canta la ganadora-.
- Ehh, no, lo siento, no puedo ahora porque...- dijo Carla sin acabar la frase porque la directora ya le estaba llevando a la sala de profesores. Se puso delante de ellos. Intentó salir pero la directora había cerrado la puerta. No le quedaba más remedio que cantar. Lo malo era que Carla no sabia cantar. Entonces cantó:
- En la granja de Pepito, ia,ia, o-. Algunos profesores se partieron de risa, otros estaban serios. Y una profesora que estaba seria dijo:
- Esta no puede ser la ganadora-.
- Que venga Andrea- dijo otro profesor. Carla se fue triste y Andrea entró en la sala. Carla miró por la cerradura de la puerta. Vio como Andrea cantaba una canción y los profesores aplaudían. Escuchó como uno decía:
- ¡Esta es la ganadora! Andrea, ¡Serás tú quien irá a Nueva York a cantar delante de un montón de personas!-. Andrea solo sonrió pero por dentro estaba súper feliz. Cuando salió de la sala de profesores, al ver a Carla le dijo:
- Que, te has dejado ganar ¿Eh?-. Carla no dijo nada. Es que Carla era una chica tímida.
Después del instituto, Carla y Karla se fueron a "sus" casas. En casa de Carla, Karla estaba aburrida. Entonces pensó:
- ¿A ver la agenda de Carla?-. Abrió la agenda que en la tapa tenia una oveja sonriendo con un lazito en la cabeza. Vio que, ese día, Carla había quedado con Leo.
- ¡Oh un chico! ¡Bueno, si tengo que hacer de Carla, tengo que hacer de Carla!- dijo Karla.   Entonces se escapó de la casa y se dirigió a las afueras de un pueblo cercano. Entró en un centro comercial y compró maquillaje y ropa. Luego volvió a la casa y se vistió. También se maquilló. Luego, siguiendo las indicación de la agenda de Carla, se dirigió hacia la rama donde había quedado con Leo. Leo estaba allí. Karla, también se enamoró al verlo.
- Ya era hora- dijo Leo- llevo esperando media hora-.
- Lo siento, ¡es que no sabía qué ropa ponerme!- disimuló Karla.
- No me gustan las chicas indecisas- dijo Leo.
- Ahh...-.
- Ni tampoco las chicas que se maquillan tanto- dijo Leo señalando el pinta labios rojo que se había puesto.
- Ahh...ehh no es maquillaje...esto rojo es...¡Tomate!- dijo Karla sentándose en la rama del árbol.
- Ya....bueno, da igual, ¡Hablemos de la granja! ¿Como van las ovejas?-.
- Ehh..bien...las acabo de esquilar...- dijo Karla.
- Ahh y..- dijo Leo sin poder acabar la frase porque Karla le interrumpió.
- ¡AHHHH UNA ARAÑA!- gritó Karla. Una araña pequeñita estaba en la pierna de Karla. Leo la mató con un solo dedo.
- Ahh...je je! Es que tengo arañafobia-. Dijo Karla. Leo la miró con cara rara y dijo:
- ¿Nos sentamos en esa rama a ver la puesta de sol?-.
- Ok!- dijo Karla. Subieron tres ramas.
- ¡Que asco, esta llena de resina!- dijo Karla.
- Claro, porque es un árbol- dijo Leo.
- ¡Ecsss! ¡Oh no, mi vestido nuevo! ¡Se ha ensuciado! ¡Buaaaaaaa!- dijo Karla. Entonces leo se hartó y dijo:
- ¡Oye, al principio me gustabas, pero ahora que te veo, eres una pija insoportable!- y se fue. Karla se quedo mirándolo. Luego, sacó el móvil de Carla y subió a la rama más alta y llamó a Carla.
- ¿Diga?- preguntó Carla.
- Ahh hola! Soy Karla! Al fin sabes contestar el teléfono!-.
- Bueno, más o menos-.
- Je, je...-.
- Oye, te tengo que decir una cosa-.
- Yo también...-.
- Tú primera-.
- No! Tú primera-.
- Vamos! Dilo!-.
- No, dilo tú!-.
- Bueno, vale!- dijeron las dos a la vez.
- Sabes ese...- dijo Karla.
- Te acuerdas de...- dijo Carla a la vez que Karla. Las dos se rieron.
- Bueno va, empiezo yo- dijo Karla.
- Sabes ese chico que te gustaba tanto que se llama Leo?- dijo Karla.
- Ah sí, es muy guapo!- dijo Carla.
- Bueno, pues se ve que le gustabas-.
- ¿¿¿EN SERIO??? ¡YUPI! ¡QUE BIE... Espera, ¿Por qué has dicho "le gustabas" y no "le gustas"?- dijo Carla.
- De eso te quería hablar...mira, a él le gustan las chicas como tú, no como yo. Le gustan las chicas que no se maquillan y que no van a la moda- dijo Karla.
- ¿Y?-.
- Que yo miré la agenda y vi que quedaste con el y yo me maquillé y me puse a la moda e hice el ridículo y creo que  ya no le gustas...- dijo Karla.
- ¿¡COOOOOOMOOOOOOOO?!- dijo - ¡POR TU CULPA YA NO LE GUSTO! ¡Y PENSAR QUE ERAS MI AMIGA Y... Lo mío es más grave..., te acuerdas del concurso de canto? Me pidieron que cantara la canción que cantaste tú y lo hice mal y ya no eres la ganadora y ya no irás a Nueva York-.
- ¡COMO HAS PODIDO! ¡TE ODIO! ¡COMO NO LO ARREGLES.....¡AHHHGGHH! ¡AHORA TE VOY A CORTAR A PROPÓSITO EL TELÉFONO!- dijo Karla cortando el teléfono. Mientras, en la ciudad, Carla iba caminando hacia "su" casa entonces oyó como una voz decía detrás suyo:
- ¡KARLAAAA, KARLAAAAA!-. Se giró y vio a una chica con el pelo marrón y largo y con gafas.
- ¿Quién eres?- preguntó Carla.
- ¿Cómo que quien soy? ¡Soy Helena, tontita! ¡Tu mejor amiga!- dijo Helena. Luego la cogió de la mano y entraron a la casa de Helena. Helena no paraba de hablar.
- Espero que no te hayas dado un golpe y hayas perdido la memoria porque imagínate que no te acuerdas de la canción el día de el concierto en Nueva York. Sería horrible ¡Piénsalo! Bueno, te he traído aquí porque como soy experta en maquillar y peinar, te voy a poner guapa para el día del concierto. ¡No puedo creer que mi mejor amiga sea una estrella! Cuando te entrevisten los paparazzis te preguntarán "¿quién te ha maquillado tan bien?" y tu dirás "Mi amiga Helena, que es muy importante para mí y me ha apoyado en todo", acuérdate de eso porque te estaré mirando por la tele. ¡Después me convertiré en tu manager y te irás de gira a Japón! Me imagino a todos los fans japoneses gritando y empujándose para estar en primera fila! Yo también quiero ser cantante aunque no sé cantar y una cantante con gafas no quedaría bien....-. Entonces en ese momento, Helena cogió una tijera y le cortó el pelo.
- ¿¡PERO QUÉ HACES?!- dijo Carla.
- Pues ponerte guapa! Luego te lo ondularé y quedarás súper guay!-. Y así lo hizo. Le maquilló y todo. Hablaba tanto e iba tan rápido que Carla no podía hablar. Al final, Helena se calló y Carla le explicó que no era la ganadora porque a los profes no les gustaba como cantaba. Helena se decepcionó.
- Maldita sea los profes! Y remaldita sea Andrea que te quitó el puesto!- dijo Helena enfadada. Entonces, Carla le enseñó como cantaba y Helena dijo:
- Pero, si en el concurso cantaste genial...-. Después, se fue a una estantería con libros y sacó uno que se llamaba "Como aprender a cantar genial en tres días". Entonces, Helena le dio el libro a Carla y Carla se fue a su casa. Estaba decidida! Leería el libro para cantar bien y se iría ella a Nueva York a cantar. Mientras, en casa de Carla, Karla se decidió a impresionar a Leo. Se hizo trenzas en el pelo, se puso un peto y una camiseta, y se fue a casa de Leo. Llamó a la puerta.
- ¿Qué quieres?- dijo Leo malhumorado.
- Oye, lo siento mucho. No sabía que yo era una pija y no sé que me pasó ese día pero yo no soy así. Yo soy una chica de campo y....- dijo Karla sin poder acabar la frase porque Leo la abrazó.
- Te perdono- dijo. Y luego, se hicieron novios. Y esta vez sí que vieron la puesta de sol en una rama de un árbol. Carla, en la ciudad, estudiaba como loca el libro que se llamaba "COMO APRENDER A CANTAR GENIAL EN TRES DIAS". Lo memorizaba y lo rememorizaba, lo leía y lo releía, lo estudiaba y lo reestudiaba. Estuvo toda la noche estudiando. Al día siguiente el despertador sonó en casa de Karla. Pero no hacía falta despertador porque Carla aun estaba despierta leyendo el libro. El libro era larguísimo. Tenía mil ciento veintitrés páginas. Entonces la madre de Karla gritó:
- ¡KARLAAAA, A DESAYUNAR!-. Carla, se levantó de la cama leyendo el libro y siguió leyendo el libro mientras caminaba hacia el salón. Entonces se chocó con el padre de Karla.
- ¡TÚ! ¡TE HAS PASADO LA NOCHE CANTANDO! ¡NO HE PODIDO DORMIR POR TU CULPA!-. Dijo el padre de Karla que tenia mejor oído que la madre. Pero Carla ya se había ido a vestirse mientras leía el libro, claro. Carla se fue al instituto y siguió leyendo el libro. En la clase lo leía debajo del pupitre hasta que al final el profesor la pilló y le confiscó el libro, guardándoló en un cajón con llave. "Oh no! Necesito ese libro!" pensó Carla. En la hora del recreo, Carla hizo un plan para coger el libro. "Vale, vamos a ver, hoy el profesor no vigila el patio, o sea que debería estar arriba en la clase corrigiendo los deberes pero el profesor siempre dice eso cuando en verdad esta tomando un café en la sala de profesores. Vi como se ponía la llave del cajón en el bolsillo del pantalón. Entonces cogeré la llave e iré a abrir el cajón!" pensó Carla. El profesor era bajito, gordito y calvo. Bueno, no todo calvo, aun tenia dos patillas que le llegaban a hasta los cachetes. Tenía un bigote enorme. Bueno, me estoy desviando del tema, Carla entró en la escuela. Caminó por el pasillo. Venía una profesora y Carla se escondió detrás de una papelera. Después se acercó a la sala de profesores. El profesor de Carla estaba tomando un café en un vaso de plástico. Carla entró en la sala y se escondió debajo de la mesa. Al lado de la mesa estaba el Profe. Carla le iba a coger la llave disimuladamente del pantalón, cuando de repente, alguien la llamó haciendo:
- Pss, Pss-. Carla se giró y vio detrás suyo a Helena.
- ¿¡PERO QUÉ HACES AQUI?!- susurró Carla.
- Te ayudo a recuperar el libro ya que es mío- dijo Helena.
- ¡No te necesito!-.
- ¡Sí! ¡Seguro que para algo me necesitas!-.
- Bueno,pues si me quieres ayudar sal de la sala gateando y vuelve a entrar para distraer al profe-. Helena salió de la clase y entró en ella. Entonces no paraba de mirar a Carla.
- ¡No me mires! ¡Disimula!- le dijo Carla. Helena hizo pasos muy grandes mientras sonreía forzadamente y movía la cabeza de un lado a otro.
- No tanto...- le dijo Carla. El profesor al ver a Helena le preguntó:
- ¿Qué haces aquí?-.
- Es que...he perdido...¡Mis gafas!- dijo mientras tiraba las gafas al suelo y a la otra punta de la sala. Carla se puso la mano en la frente.
- Ahh- le dijo el profe mirándola con cara rara.
- Bueno...¿Nos va a poner otro examen de mates?- le dijo Helena.
- Eso es confidencial-. Carla estaba a punto de cogerle la llave del bolsillo cuando de repente el profesor se giró para coger otro vaso de café y Carla se cayó de morros al suelo. Helena tuvo una idea. Se acercó al profesor y dijo:
- ¿Que tal si bailamos?-.
- ¿C..como? B..bueno si..si quiere...- dijo el profesor. Y empezó a mover las caderas. Entonces la llave se le cayó del bolsillo por el movimiento de las caderas. Carla cogió la llave y le hizo una seña a helena para decir que ya había cogido la llave.
- Sabe, Me tengo que ir porque...he quedado con Karla en el patio....¡Adiós!- dijo Helena y se fue corriendo. Carla se fue gateando hacia la puerta.
- ¡Muy bien Helena!- le felicitó Carla. Y chocaron los cinco. Se fueron a la clase y abrieron el cajón del profesor y sacaron el libro. Después se fueron al patio y lo que quedaba de patio Carla lo pasó leyendo el libro. Pasaron días y al fin, en una noche, cerró el libro y gritó:
- ¡Acabé!-. Probó cantar una canción. ¡Funcionaba!. ¡Gracias al libro había conseguido cantar en poquísimos días!. Estaba tan feliz que se pasó el resto de la noche cantando.
Mientras, en la casa de Carla, Karla estaba muy feliz porque había pasado una tarde entera con "su" novio. Fueron a un parque de atracciones, al cine y hasta vieron la puesta de sol juntos.
- He pasado una tarde magnifica. Espero que la repitamos- dijo Karla.
- Sí, yo también pienso lo mismo..¡Hasta mañana!- dijo Leo.
- ¡Hasta mañana!-.
 La mañana del día siguiente fue de total normalidad para las dos Carlas. Carla fue al instituto de Karla decidida a ser la ganadora del concurso de canto. Se le había ocurrido un plan para que le prestaran atención. Se paró en medio del pasillo y enchufó un altavoz y un micrófono. Después le pidió a una chica que le grabase con "su" móvil. Cogió una tableta electrónica y le puso una base musical. Después empezó a cantar. Con el altavoz se oía por casi todo el instituto. Muchas personas se acercaron para ver que pasaba. Helena la vio cantando y pegó un gritito de emoción. Hasta los profesores dejaron de corregir los exámenes para verla cantar. Cuando acabó, todos le aplaudieron y le silbaron. En ese momento a Carla le gustó cantar. Se dio cuenta de que es más divertido de lo que ella pensaba. Un profesor se puso delante de todos los alumnos y le dijo a Carla:
- ¡Tiene una voz increíble! ¡Vuelves a ser la ganadora para ir a cantar a Nueva York!-.  A la tarde Carla le envió a Karla el video de ella cantando con un mensaje que decía:
¡Un libro me enseñó a cantar y ahora vuelves a ser la ganadora del concurso de cantooooo! ¡De nada!
Karla, cuando le llegó el mensaje, se puso muy contenta y llamó a Carla para darle las gracias.
- ¿Hola?- dijo Carla.
- ¡HOLAAAA! ¡TE FELICITO POR CANTAR TAN BIEN!- dijo Karla.
- ¡Gracias!-.
- ¡Ya estoy probándome diferentes tipos de maquillajes!-. Carla entonces dijo:
- ¿Por qué te maquillas?-.
- Pues para estar guapa en el concierto-.
- ¿Cómo estas segura de que vas a ir al concierto?-.
- Porque soy la ganadora ¿No?-.
- Sí, pero ¿cómo vas a ir a actuar si yo estoy aquí y tú estas ahí?-.
- Supongo que has convencido a mis padres para venir a buscarme como me prometiste, ¿Verdad?-.
- Huy no, me olvidé- dijo Carla.
- ¡Pero lo prometiste! ¡Como no lo arregles!-.
- Perdona...-.
- Pero me vas a ayudar ¿no?-.
- No..lo siento-.
- ¿C..COMO?-.
- Mira, me encantaría volver a la granja pero...cantar en un escenario...con muchísima gente...es mi sueño-.
- ¿COMOOOO? ¿¿¿DESDE CUANDO???-.
- Desde esta mañana-.
- ¿PE..PERO? ...¿¡TÚ ESTAS CHALADA O QUE?! ¡ESE ES MI SUEÑO Y NO PERMITIRÉ QUE ME LO QUITES!- Dijo Karla marcando la palabra "Mi".
- ¡LO SIENTO PERO VOY A OCUPAR TU LUGAR!- dijo Carla cortando.
- Tengo que pararla y que no me destroce mi sueño porque ¡El vuelo sale hoy a la noche!...- dijo Karla nerviosa. Entonces se fue corriendo a preguntarle a su padre si podían ir a la ciudad.
- ¿Por qué tienes tantas ganas de ir a la ciudad? Si fuimos hace unos días-.
- ¡Por favor!-.
- No Carla-. Karla se enfadó y saltó por la ventana de la casa y se fue al pueblo más cercano de la casa.
- A ver, tengo que ir a la estación de tren del pueblo para ir a la ciudad. Pero ¿Dónde estará la estación?- dijo Karla mirando el pueblo. De repente vio un vendedor de mapas y compró un mapa. Empezó a caminar siguiendo el mapa hasta que llegó delante de una biblioteca.
- Pero ¿Cómo? ¡Aquí tendría que estar la estación!- dijo Karla confusa- ¡Ahhh! ¡Tenía el mapa del revés, que tonta!-. Entonces una ráfaga de viento se llevó el mapa.
- ¡Oh no!- dijo Karla corriendo detrás del mapa. Estaba a punto de alcanzarlo pero se tropezó con una baldosa salida y se cayó al suelo. Entonces fue a una biblioteca y preguntó donde estaba la estación de trenes a una viejecita bibliotecaria:
- Hola sabría dec...- dijo Karla sin acabar la frase porque la viejecita le dijo:
- ¡SHHHH ESTAMOS EN UNA BIBLIOTECA!-.
- Pero...-.
- ¡SHHHH!-.
- Podría..-.
- ¡SHHHHHHH!-.
- ¡Aquí no hay quien te atienda!- dijo Karla yéndose de la biblioteca. Vio a una señora en una calle y le preguntó donde estaba la estación de trenes.
- Gira a la derecha, luego a la izquierda, luego otra vez a la izquierda, luego a la derecha, sigue recto y ahí estará!-. Karla con tantas indicaciones se lío un poco. Pero al final llegó a  la estación. Era fea, estaba medio abandonada y un poco rota. Karla compró el billete y esperó al tren. Después de un cuarto de hora el tren llegó. El tren estaba vacío. Sólo había una niña de pelo rubio y corto en todo el vagón leyendo una revista. Karla miró la portada de la revista que ponía:
El "Umbrella festival" llega a Nueva York. En el actuarán estrellas como Skyle Manquabretty, Tom Amewisong y la ganadora del concurso "Sing with me" Karla Martínez.
Karla se puso un poco triste al ver esa noticia, ya que si no llegaba a tiempo no cumpliría su sueño.
- Veo que eres muy fan de Karla Martínez- le dijo la niña del pelo corto y rubio- Lo digo porque eres idéntica a la que ganó el concurso. ¿Te pones algún tipo de maquillaje para parecerte a ella?-.
- Ehh...bueno, la verdad es que soy ella-.
- ¡Eso es imposible! Karla Martínez nunca se pondría ropa de campo-. Karla se miró el peto de color verde que llevaba puesto en ese momento.
- ¡Karla Martínez soy yo!- dijo Karla.
- ¡Que va! ¿Qué haría Karla en el campo sabiendo que tiene un concierto al día siguiente?-
- Te lo explicaré...¡con una canción!- dijo Karla poniendo música de su móvil. Empezó a cantar.
Con una chica me topé que me cambió la vida
Pero por su culpa estoy en este tren pasando por las vías
Decía una parte de la canción. Cuando acabó, la niña aplaudió.
- ¡Bravo, bravo! ¡Eres tú, Karla la verdadera!- dijo - Yo me llamo Olivia-. De repente, el tren se paró.
- ¿Qué ha pasado?- Preguntó Karla. "Estamos teniendo algunos fallos técnicos, para ser más precisos, hay una vaca gorda y pesada en medio de la vía que no se quiere mover. Los fallos estarán arreglados dentro de dos horas. Disculpen las molestias" dijo la voz del conductor por unos altavoces.
- ¡No, no, no, no y nooooo! Mi avión sale dentro de media hora y si no llegamos no voy a poder cantar mañana a la noche!- gritó Karla. Olivia se puso la mano en la frente y luego dijo:
- ¡Ya lo tengo!-. Entonces agarró a Karla de la muñeca y la arrastró hacia una ventana del vagón. Entonces Olivia saltó por la ventana y Karla también. Olivia cogió un palo y luego se cortó un hilo de su camiseta y lo ató al palo. Del hilo ató una hoja muy verde y luego se subió a la vaca.
- ¡Vamos sube!- dijo Olivia. Así lo hizo Karla y la vaca al ver la hoja verde y jugosa, que colgaba del hilo del palo de Olivia, empezó a perseguirla y así pudieron llegar a la ciudad.
- ¡Muchas gracias Olivia! ¡Eres una genia!- dijo Karla sonriendo. De repente vieron como un avión que se dirigía a Nueva York despegaba en el aeropuerto. La sonrisa de Karla se convirtió en una cara triste.
- Oh no...¡Ese era mi avión para ir a Nueva York! ¡Llegué demasiado tarde!- dijo Karla sentándose en el suelo. Luego, se puso a llorar. Olivia miró el avión que despegaba y dijo:
- Sabes, mi padre es director de películas y como hace películas tan buenas es rico y se ha comprado un avión privado-.
- ¿Quieres decir que nos lo va a dejar?-.
- Aja- dijo Olivia afirmando. Karla saltó, pegó un gritito alegre y abrazó a Olivia. Las dos fueron corriendo hacia la casa de Olivia. Era enorme, tenía un jardín delantero y trasero. El  delantero estaba lleno de flores de todo tipo. El trasero tenía una piscina no muy grande pero no muy pequeña y un columpio viejo y oxidado. La casa tenía algunas enredaderas y era como un pequeño castillo con cuatro torres acabadas en punta y una puerta enorme. Tocaron el timbre y un señor con un mostacho rubio enorme abrió la puerta y dijo:
- ¡Ah, hola Olivia! Y...-.
- Karla, me llamo Karla-.
- Hola papá, mira necesitaríamos el avión esta misma noche- dijo Olivia.
- No hay problema, llamaré ahora mismo al aeropuerto para que os preparen el avión- dijo el padre marcando el numero de móvil-...Hola?...sí....sí..soy yo....me gustaría llevarme el avión ahora mismo, es una emergencia ¿Me lo pueden ir preparando?.....¿Qué?....¿Cómo?....ah, bueno, no pasa nada, da igual.....adiós-.
- ¿Qué pasa?- preguntó Karla.
- Lo siento, pero el avión se ha estropeado y no estará arreglado hasta pasado mañana- dijo el padre de Olivia.
- Perdona Karla pero es que ya no se me ocurren mas ideas- dijo Olivia. Pero esta vez Karla no se desanimó porque tenía una idea:
-  ¡No! ¡No me voy a rendir ahora! Olivia tráeme todas las sabanas que tengas y tu- dijo señalando al padre de Olivia- tráeme aguja e hilo y una cesta súper grande-. Así lo hicieron y Karla se pasó casi toda la noche cosiendo. A la una de la mañana acabó de coser y gritó:
- ¡Listo!-. ¡Había hecho un globo con sabanas!- ¡Ahora podré ir a Nueva York antes de que se celebre el concierto!. Se subió al globo y cuando estaba a punto de decir adiós Olivia le dijo:
- ¡Espera, voy contigo!-. Y se subió al globo. Las dos fueron volando por la noche oscura.
- Tengo un sueño terrible- dijo Olivia.
- Pues duerme, ya conduzco yo- dijo Karla.
- Ok- dijo Olivia. Hasta que les entró sueño y las dos se quedaron dormidas. Cuando se despertaron estaban en Nueva York de casualidad.
- ¡Karla! ¿Te has dormido? ¡Ahora hemos llegado a Nueva York de casualidad pero podríamos haber parado en otro lado!- dijo Olivia. Las dos sobrevolaban Nueva York mirando hacia abajo y disfrutando de la ciudad. Mientras, Carla estaba en su camerino practicando. Leía la letra de la canción de Karla.
- Mmm...no, esta palabra no queda bien... Voy a modificar un poco la canción porque está ¡FATAL!- dijo Carla cambiando muchas palabras de la canción.
Si en una parte ponía: la música es mi pasión Carla la cambiaba y ahora ponía: Te va a encantar mi canción. Cuando les dio la nueva letra a las chicas del coro.
- Pero no podemos aprendernos la canción en solo seis horas...- dijo una chica del coro.
- ¡Menos quejarse y más cantar!- dijo Karla. Después se fue a buscar la ropa para el concierto. Mientras, Karla y Olivia aterrizaban en Central Park. La gente las miraban asombrados.
- ¡Hemos llegado!- dijeron Olivia y Karla a la vez abrazándose.
- Pero ¿Cómo vamos a llegar al "Umbrella festival" si no sabemos donde está?- preguntó Karla.
- Hay pósters y carteles por todos lados, vamos a llegar seguro- dijo Olivia - ¡Ahora vamos a buscar el festival!-. Pero Karla desapareció.
- ¿Karla?-. Después Olivia la vio delante de un escaparate. Fue corriendo a por ella.
- ¿A qué son súper chachis esas botas?- dijo Karla pegada a un escaparate.
- ¡Hemos venido a Nueva York a cumplir tu sueño, no a mirar botas! ¡Además esas botas son carísimas!-.
- Pero tu familia es rica-.
- ¿Y?-.
- Y que... Me puedes comprar las botas-.
- Ni hablar-. Karla le hizo pucheros.
- Ni lo sue....- dijo Olivia sin acabar la frase porque vio una camiseta en el escaparate de la tienda de al lado.
- ¡Madre mía, esa camiseta es la mas alucinante del mundo!-.
- Si tu me compras las botas te compro la camiseta- dijo Karla.
- ¡Trato hecho!-. Y así lo hicieron. Pasaron toda la mañana de tiendas y comieron un perrito caliente en Central Park mientras miraban los animales. Después visitaron la Quinta avenida y la estatua de la libertad y se lo pasaron muy bien. Cuando acabaron eran las nueve de la noche.
- ¡Me lo he pasado tan bien!- dijo Karla.
- ¡Y yo!- dijo Olivia. Las dos se olvidaron completamente del concierto. Después del gran día se fueron al globo a dormir pero cuando estaban a punto de cerrar los ojos...
- ¡EL CONCIERTO!, ¡NOS HEMOS OLVIDADO COMPLETAMENTE!- Dijo Karla. Las dos se levantaron rápidamente y vieron una luz y escucharon música alta a lo lejos. Efectivamente era el festival. Siguieron la luz hasta llegar a la puerta. Había un señor grande y fuerte en la entrada. Estaban a punto de pasar cuando el señor dijo:
- Entrada por favor-.
- No tenemos, es que soy Karla la chica que ganó el concurso- dijo Karla.
- ¡Ja! Eso no te lo crees ni tú-. Olivia dijo:
- Se le han desatado los cordones-.
- Ah gracias- dijo el señor agachándose-.
- ¡Rápido, es la oportunidad para pasar!- susurró Olivia. Las dos pasaron rápidamente. Entonces el señor dijo:
- Un momento...¡Yo no tengo cordones!...¡Eh, deténganse señoritas!-. Empezó a correr detrás de ellas. Entraron en la parte de los artistas. En un momento estaban atrapadas en un pasillo sin salida y el señor estaba a punto de cogerlas cuando Karla le hizo una llave y el señor se inmovilizó.
- ¿Dónde aprendiste eso?- preguntó Oliva sorprendida.
- Hice clases de Karate-.
- ¡Oh no! ¡está sonando tu canción! ¡Rápido al escenario!- dijo Olivia. Las dos corrieron hacia la cortina que daba al escenario. Entonces Karla apartó la cortina, salió al escenario y gritó:
- ¡NOO!-. Todos se callaron. Hasta un bebe del público que estaba llorando se calló.
- ¿Karla?- dijo Carla sorprendida.
- Sí, soy yo ¡La verdadera Karla! ¡Esta es una traidora! ¡No es la verdadera, soy yo!- dijo Karla señalando a Carla.
- ¡No es verdad! ¡Yo soy la verdadera!- mintió Carla. La gente estaba confundida.
- ¡Soy yo!- dijo Karla quitándole el micrófono a Carla. Entonces empezaron a pelearse por el micrófono. De pronto  una persona del publico dijo en ingles:
- ¡Dosen't matter who is the real Karla! ¡We are here to lisent songs!- que quiere decir:
"¡No importa quién es la verdadera Karla! ¡Nosotros estamos aquí para escuchar canciones!-. Todo el publico empezó a decir que cantaran y que dejaran de discutir. Karla y Carla soltaron el micrófono y se miraron.
- ¡La gente quiere que cantemos las dos juntas!- dijo Carla.
- ¡Pues cantemos!- dijo Karla.
- ¿Pero qué versión cantamos, la tuya o la mía?-.
- La tuya-.
- ¡No, la tuya!-.
- Mira, me porté muy mal y casi destrozo la oportunidad de cumplir tu sueño. Así que hagamos tu versión-. Karla sonrió y como arte de magia sacó de detrás de su espalda un micrófono. Carla chasqueó los dedos y empezó a sonar la canción. Cantaron la canción. Karla cantaba la primera frase y Carla la segunda y las dos juntas cantaban el estribillo. Cuando acabaron sonrieron y se abrazaron. La gente gritaba porque les gustó mucho la canción. Al cabo de unos meses Karla y Carla se hicieron súper amigas, iban a clases de canto juntas, practicaban juntas y tenían un blog donde colgaban vídeos de ellas cantando en internet. Recibieron muchísimas visitas y muchísimos comentarios. Entonces Helena y Olivia les propusieron hacer un grupo de música. Karla y Carla serian las estrellas, Helena seria la manager y Olivia la diseñadora de los videoclips. Y ellas aceptaron. El duo se llamaba "K&C" y con los años se hicieron famosas. Compusieron muchísimas canciones, editaron discos, salieron en portadas de revistas, se hicieron camisetas con las caras de Karla y Carla se vendían por todos lados. Hicieron conciertos y giras por todo el mundo....
Y VIVIERON FELICES
FIN