viernes, 31 de marzo de 2017

Un amor diferente



Él estaba enamorado. Y sabía que era de verdad. Que su amor duraría más de lo que dura una gota de lluvia al caer del cielo, que sería un amor más largo que todas las estrellas juntas.
La había conocido hace solamente un mes en el café que acostumbra a ir cada mañana de miércoles de exámenes. Eso sí, no fue un amor a primera vista pero en tan solo unos minutos de oírla sintió como que caía sobre un manto de nubes. Poco a poco las mariposas salían de su jaula y los vellos se erizaban. A la garganta llegaba la sequía y sus piernas parecían de mantequilla. Su corazón latía a mil e incluso se tuvo que disculpar a los demás clientes que lo miraban asombrados al resbalarse una tímida lágrima por su mejilla.
Era maravilloso, parecían hechos el uno para el otro. Se sentía identificado con cada palabra que decía y no podía hacer más que asentir a todo lo que le explicaba de una forma harmoniosa. Junto a ella el mundo parecía más colorido y se olvidaba por unos instantes de su cruel realidad. Su alrededor ya no existía.
Se marchó tan rápidamente...Él hubiera dado lo que fuera por estar unos minutos más en su compañía. Y se fue sin dejar rastro. Lo peor era que no había apuntado su nombre y el arrepentimiento se apoderó de él durante días y días.
  Pero no se rindió. No podía dejarla escapar. Necesitaba tenerla a su lado en cada segundo de su vida. Pasó las horas en ese mismo café deseando que apareciera de nuevo. Preguntó al camarero, el mismo de siempre, si por alguna casualidad sabían de su existencia, si había vuelto a estar allí. El superficial trabajador se limitó a soltar una carcajada amarga y con eso el enamorado ya pudo entender la respuesta.
Desde ese día iba en coche cada mañana al instituto. ¿Y si salía por alguna razón en la radio? Quien sabe, después de encontrársela en el café para él era todo posible. También encendía la televisión mientras desayunaba por si por casualidades de la vida estaba ahí ella.
Una vez  le pareció oírla mientras viajaba en bus y el corazón le dio un vuelco, pero fue solo una ilusión suya por los efectos de haberse pasado toda la noche intentando recordarla. Había pasado tanto tiempo sin verla que le costaba un poco acordarse de todos sus detalles pero el amor no se esfumaba y aún tenía esperanza.
Y siempre se quejaba mentalmente de la gente, de como no podían comprender su amor. Lo veían como algo extraño y sin sentido. Se reían de él cuando les explicaba su problema. Estaba harto de que lo consideraran un amor diferente.
Y aquellos que lo molestaban eran sencillamente unos hipócritas. Ellos seguramente también escucharon alguna vez una canción tan bonita que se habrían enamorado perdidamente de ella, de su melodía, de la harmonía, de los instrumentos…. Pero sobretodo de la manera en la que les hacía sentir. Porque hay canciones para todo. Con muchas te inundas de felicidad y sonríes como un bobo, otras son tan bonitas que sientes un revoloteo en tu estomago y se te caen inconscientemente las lágrimas, algunas te hacen cerrar los ojos y bailar suavemente, te hacen flotar e incluso te hacen soñar con esa letra mágica y esa música hipnotizadora.

No es un amor tan diferente, a todos nos ha pasado alguna vez…