sábado, 7 de septiembre de 2019

¿Pan o Arte?

Pieles
ochocientos ochenta gramos de aflicciones
empaquetadas
al módico precio de lágrimas de acero.

Bohemia difunta,
            versos en cenizas,
inhalar todas las arterias
del corazón del poeta.

Migajas de todo lo que fue,
el mismo palacio
del EGOCENTRO.

¿Le apetecería adquirirlo?

sábado, 8 de junio de 2019

Cartas a poemas huérfanos

Poesía, no te abandono
por mucho que no te saque a bailar
No te abandono
porque te siento vibrar en cada molécula,
te siento
           respirar
cuando mi corazón florece en sangre
y mis ojos lloran llamas

en cada grieta de mis labios
y en los senderos de mi piel.

¡Poesía no te abandono!
Y a la una de la mañana
te dibujo en las sombras
que dilatan los sueños
por venir.

Las musas y los dioses no existen

sábado, 26 de enero de 2019

Acuática traición

Las hojas del sauce trazan un camino
entre sus hilos de seda coronas se enlazan
las lágrimas de Claude se confunden con las ondas
¡Oh todo se lo lleva el agua!

Saludan a la luna pétalos de nenúfares
su dorado ojo entre los dedos pálidos
las flores acarician su piel de plata
¡Oh todo se lo lleva el agua!

Detrás, cuna de hojas que la balancea
al son del silencio del estanque,
columnas de vapor subiendo con su alma
¡Oh todo se lo lleva el agua!

Curioso es en el mismo ver nacer y morir
pensó Claude a la orilla de su amada
y admirando su velo de dulce espuma,
sellando el matrimonio con las profundidades
pintó un último suspiro:
¡Oh todo se lo lleva el agua!


Camille Monet en su lecho de muerte, Monet (1879)


viernes, 21 de diciembre de 2018

Nacidas para arder


El traqueteo de las ruedas despierta los timbres de las casas.
La piedra fría se contrae,
los tejados languidecen,
y las ventanas tiemblan.

Es detrás de los cristales
donde los ojos tristes se humedecen
temerosos
al ver la belleza
de los firuletes dorados que lo decoran.
La iluminación tenue de las farolas cae sobre él
haciendo que destaque entre la masa
helada
deforme
transformante
 negra
 de la madrugada que lo envuelve.

El viento hurla a través de su cuerpo mecánico y de repente,
un grito
resonando en ondas expansivas a su alrededor.

Un coche fúnebre,
vacío,
se mueve solo entre la neblina de miedo,
entre la multitud de rostros de la oscuridad.

RECORDAD…
susurros que se escapan por las bisagras de sus puertas
RECORDAD…
y el tintinear de las chispas de fuego
recorría las mentes de los vecinos
que seguían buscando entre ahogos
la tumba inexistente
y el conductor invisible.
RECORDAD
y el olor a piel quemada estrangulaba a los presentes.
RECORDAD
Y los últimos suspiros volvían desde el pasado,
desde el futuro de las siguientes
y desde el presente espejo del reino de Hades
sobrevolando por delante de las gargantas.

RECORDAD
RECORDAD
RECORDAD

Tenéis mil ojos pegados a la espalda,
no dejéis
que sean
mil uno.

Un coche fúnebre
vacío
se mueve entre la neblina de miedo
solo, pero acompañado.

Se incendia,
la madera cruje,
las llamas gritan,
el calor surge del falso infierno,
de las no brujas
que quieren se recordadas.






lunes, 9 de julio de 2018

Calisto

Calisto corre
perseguida por la flecha de su hijo.

Corre
Corre
La joven osa con piel de guerrera
le pincha el corazón,
 Zeus y su bandera
que ha hecho que la sangre se desborde
en su mente, en sus piernas.

Grita, corre.
Los dioses la socorren.
Alza una mano acabada en punta
la otra también destella,
ella se cree difunta.
 
No calisto, no estás muerta.
acabaste agrupando las más bellas estrellas.
Ahora es tu figura inmortal la más observada
a través de tubos de papel
o soñadoras miradas.

Corre
Corre Calisto
pies de plumas
pisando el universo
iluminando caras
de algún astrólogo despierto.

Y por detrás los pasos redibuja
el pequeño Árcade a los de abajo embruja
aún flecha en mano
no se percata de que su ataque es en vano.

Osa mayor y Osa menor
Únen con permanente los puntos del cielo
Son la obra más bonita del arte
y ellos aún sin percatarse.




lunes, 28 de mayo de 2018

Orfeo y Eurídice


Y ya las liras se rompían

y ya sus labios se anudaban,

Un destello apagado

derritiendose sobre otro deseándolo.



Y ya los pájaros dormían,

Y ya los relojes se inmovilizaban.

Ella con el pie

ya casi traspasando el lago.



Y ya a Orfeo

la otra alma se le deslizaba

entre los brazos,

llevándose un trocito de la suya

sin consentimiento.



Adiós Eurídice.

Que conste que esto era parte de un trabajo de mitología para latín del trimestre pasado y mira, me ha gustado el resultado. 
Vivan las leyendas mitológicas y ya, que son inagotables.