domingo, 6 de noviembre de 2011

Sara y la hoja mágica

Ese día Sara salía del colegio muy cansada. Había sido un día agotador. Caminó hacia su casa muy despacio y mirando al suelo. Caminando se encontró con una hoja de papel.



La miró y ponía: Si quieres que a alguien le salgan orejas de burro y nariz de cerdo tienes que decir bien estas palabras:
Kionichi kionichi ichonoik ichonoik, chuik chuik ki
Si quieres que tu casa u otro edificio se inunde, tienes que decir lo siguiente y meterte el dedo en la nariz:
Lola lela lila lu lu lila lela Lola Paramponinx
Sara miró la hoja por atrás y ponía:
Si quieres que alguien se transforme en vampiro, tienes que saltar a la pata coja y decir esto:
Viampry, viampry, viampry, tú eres viampry viampry va.
Si quieres tener un pastel de ocho pisos de nata, tienes que decir esto:
Nata natita nata natova que los ocho pisos del pastel me aparezcan en la nova.
Sara leyó la frase que ponía: Kionichi kionichi ichonoik ichonoik, chuik chuik ki en voz alta y a una señora que pasó al lado suyo le aparecieron.... ¡orejas de burro y nariz de cerdo! Sara no se lo podía creer. ¡Eran palabras mágicas!. Se le ocurrió una idea. Haría una tienda de hechizos que cuando las personas querían algún hechizo, tenían que ir a esa tienda. La llamó "Sol y Luna". Decidió que la tienda estaría delante de su casa y en una tienda de campaña. Al día siguiente montó la tienda. Pasó una señora y entró a la tienda de campaña.
- Hola, ¿qué venden aquí?- preguntó la señora.
- Hechizos, ¿qué quiere uno?- dijo Sara.
- Bueno vale, ¿cuales ahí?-. Sara le dio la hoja y eligió el de inundar el edificio.
- Son tres euros- dijo Sara. La señora pagó y se fue. Luego probó el hechizo y le funcionó.
- ¡Madre Mia, es magia de verdad!- dijo la señora. Inmediatamente le dijo a su marido, a sus hijos y a sus amigas y amigos. En la tienda había una gran cola. Fueron comprando hechizos hasta que la tienda se cerró. ¡Tenía doscientos cincuenta euros! Pero... lo más difícil. Sara no sabía en qué gastárselos. Al día siguiente, cuando venía de la escuela miraba todos los escaparates de las tiendas. Pasó por una librería. En el escaparate vio un libro que le interesó y entró a la tienda. Cogió el libro y lo miró. El titulo era: Maia y ecizos.
-Qué título más raro, creo que falta algo en esta frase- pensó Sara.
-Uy, tiene una mancha en la tapa, ahora la limpio- dijo. Sara restregó la manga de la camiseta en la tapa del libro. Luego sopló y..... ¡ Aparecieron más letras en el titulo!. Ahora ponía "Magia y hechizos". Empezó a mirar el libro. Era un libro muy gordo, con ochocientas paginas por lo menos. Cuando estaba en la pagina 160 paso la pagina y... ¡ponía 166!.
- Esto está mal, después del 160 viene el 161, creo yo- dijo Sara. ¡Pero luego se acordó que tenía la hoja de hechizos y la hoja estaba arrancada del libro!. Miró el precio y eran unos cien euros. No había problema, ella tenia doscientos cincuenta. Aprovechó y se lo compró.
Ahora tenía más hechizos. Al día siguiente Sara se fue al colegio con el libro de hechizos. Lo leía debajo de la mesa para que la profesora no la vea.
- Sara, ¿qué ha dicho Pau?- preguntó la profesora.
- Emmmm... Ehh.......ayy- dijo Sara. Luego miró el libro que ponía:
Si quieres acordarte de algo tienes que decir:
Luna Lola acuérdate, Sol Sara acuérdate.
Luego ráscate la nariz.
Ella lo dijo en voz bajita y se rascó la nariz.
- Va Sara, estoy esperando- dijo la profesora. Luego Sara dijo:
- ¡Pau ha dicho que nueve por dos es dieciocho y.... Ya está!- Sara lo dijo volando, ese conjuro lo utilizaría bastantes veces. Cuando Sara salió de la escuela, pensó en la hoja rota.
- ¿Quién la habrá arrancado?- se preguntaba. Luego miró la hoja, tenia una mancha de sangre.
- Mmm.... Investigaré más, me convertiré en.... ¡SARA DETECTIVE! - dijo Sara. Se fue a su casa y se puso el disfraz de detective. Luego siguió mirando la hoja. ¡Le dio la vuelta a la hoja y el hechizo de transformar a una persona en vampiro, estaba redondeado!
- Ya sé... Alguien entró en la librería, arrancó la pagina del libro, y redondeó el hechizo más importante... Pero no sé por qué hay manchas de sangre... No sé por qué- dijo Sara.
- Espera.... Sangre..... Hechizos de vampiros....¡Los vampiros chupan la sangre! Entonces.... Puede ser que el que ha arrancado la página.....!SEA UN VAMPIRO!- dijo Sara. Caminó y caminó y empezó a pasear por la ciudad. Luego, se paró y observó el cielo. Luego miró su mano y........ ¡La hoja arrancada de la pagina y el libro de hechizos habían desaparecido! Miró para atrás y vio un señor que corría con la hoja y el libro de hechizos. No se le veía la cara porque llevaba una capucha negra y un abrigo negro.
- ¡Eh tú, devuélveme el libro!.... ¡Y la hoja también!- gritó
Sara corriendo. Ella tiraba de la manga del señor. Estaba a punto de coger el libro cuando el señor la empujó y ella cayó al suelo. El señor siguió corriendo y Sara no se podía creer lo que había visto a continuación. ¡ Al señor le salieron alas de murciélago y empezó a volar! Sara observó como el señor se iba alejando en el cielo.
- ¿A dónde va? Ya sé, iré a casa y buscaré los prismáticos, luego subiré a la terraza y miraré a donde va- dijo Sara. Hizo exactamente lo mismo y vio que el señor se dirigía hacia una montaña que en la punta había un castillo.



- Debe ser su casa- dijo Sara. Luego se hizo de noche y se fue a su casa. Cenó y se fue a dormir. Antes de dormir a Sara se le ocurrió una idea y fue hacia la cama de sus padres y les preguntó:
- Mamá, papá, mañana es sábado y me gustaría ir a ese bosque donde hice esa cabaña una vez ¿Os acordáis?-.
- Sí, nos acordamos- dijo mamá.
- ¿Podemos ir?- dijo Sara.
- Ok- dijo papá. Luego se fueron a dormir. Al día siguiente fueron en coche al bosque. El viaje tardaba dos horas. Sara planeó esto porque sabía que al lado del bosque estaba esa montaña con ese castillo y con ese señor tan raro. Cuando llegaron, Sara y sus padres se pusieron debajo de un árbol. Sara, sin que sus padres la vean, se escapó y corrió hacia la montaña. Intentó entrar en el castillo pero no pudo porque la puerta estaba cerrada.
- Entonces tendré que entrar por una ventana- dijo Sara. Había una que estaba abierta. Como en la pared del castillo habían ladrillos un poco sueltos, Sara pudo escalar. Llegó a la ventana y se tiró. Cayó en un jarrón. Luego sacó un poco la cabeza para mirar. Vio al señor encapuchado que se sacaba la capucha y el abrigo. Ahora Sara pudo ver su cara.
- ¡Es un vampiro!- dijo en voz muy bajita.
- Bien, bien, bien, ahora tengo la hoja y el libro que le arranqué a esa apestosa niña- dijo el vampiro.
- Ahora que tengo el hechizo de convertir personas en vampiro, podré comenzar mi malvado plan. Paso uno, convertir a algunas personas en vampiro, paso dos, le chuparemos la sangre a todas las personas de la ciudad y paso tres yo seré el alcalde y haré mi propio reino. Ja ja ja ja- dijo el vampiro.





 Sara se empezó a mover dentro del jarrón hasta que el jarrón se cayó hacia un lado y se rompió en mil pedazos. Sara quedó a la vista.
- ¡Tú, la niña del libro, creo que serás la primera que te chuparé la sangre!- dijo el vampiro. Sara corrió y el vampiro le persiguió. Al final, Sara se quedó sin salida.
- Estas atrapada niña- dijo el vampiro. Sara miró atrás y había una pared y una lampara apagada. Todas las lamparas estaban apagadas por que los vampiros le temen a la luz. Sara encendió la lampara y el vampiro salió corriendo.
- ¡AAAAAAH, LUZ MIS OJOOOOS!- dijo el vampiro. Sara le persiguió con la luz. ¡Ahora Sara perseguía al vampiro! El vampiro se fue corriendo del castillo. Sara había ganado. Luego cogió la hoja y el libro que estaban en una mesa y dijo:
- Bueno, creo que este libro me causó bastantes problemas, ya no lo quiero-. Sara miró la primera pagina que ponía:
Si quieres que este libro vuelva con su dueña tienes que decir:
Estrella Estrellita estela fugaz, lleva este libro hacia nunca jamas.
Sara lo dijo y entró una estrella fugaz por la ventana y se llevó el libro. Sara salió del castillo. Su mamá vino corriendo y su papá también.
- ¡Sara!, ¿donde te metiste todo este tiempo?- dijo mamá. Sara les contó todo pero se rieron.
- Hay, que imaginación tiene esta niña- dijo papá.
- ¡No, que me paso de verdad!- dijo Sara.
- Bueno, ahora volvamos a casa- dijo mamá. Los tres juntos se fueron en el coche hacia casa.

Fin

Paula Tomasini
Octubre 2011

Cindy

Cindy es una niña normal y corriente, vive en una casa normal y corriente y tiene una familia normal y corriente. Su familia es muy numerosa: está el abuelo John, la abuela Caren, su madre Julia, su padre Lucas, su hermana mayor Carla, su hermano pequeño Marc y ella. También está Vicki la canguro, pero no es de su familia. Tiene un gato llamado Fuffú. Un día, Julia ,su mamá,  le dijo a Cindy:
- Cindy, voy al supermercado, ¿me quieres acompañar?-.
- Sí mamá- dijo Cindy. Salieron a la calle y fueron al supermercado que estaba muy cerca. Entraron y se pararon.
- Voy a repasar la lista de la compra- dijo la madre.
Lista de la compra

Plátanos
Manzanas
Peras
Sandía
Kokys ( cereales preferidos de Cindy)
Mayonesa
Cocacola
Agua
Leche
Comida para gatos

- Mamá, ¿Puedo ir a buscar los Kokys?
- Ok, yo estoy en la parte de la fruta y verdura - dijo la mamá. Cuando acabaron se fueron a casa. Al día siguiente, todos iban a comer sus desayunos: el abuelo dos bizcochos con un cortado, la abuela un té de menta y galletitas, la mamá ensalada de fruta con té de manzana, Carla un pan con mantequilla y mermelada, Marc papilla y Cindy los Kokys con leche.
- Papá, ¿Por qué los Kokys están verdes?- preguntó Cindy mirando el plato de cereales.
- Pues... No lo sé, los Kokys son así siempre- dijo su padre.
- No, los Kokys son amarillos, con sabor a miel y con olor a flores, pero estos Kokys son verdes, con sabor a agua podrida y con olor a calcetines sucios.
- Cómete al menos una cucharada- dijo la abuela. Cindy se puso una cucharada a la boca y se lo tragó casi sin masticar. Cuando acabaron de desayunar, Cindy se vistió y se lavó los dientes, pero cuando acabó de peinarse le empezó a doler la panza, luego tuvo ganas de vomitar y luego empezó a empequeñecer. ¡Ahora es diminuta!.
- ¿Qué ha pasado? Se ha hecho todo más grande..... Espera......¡yo me he hecho pequeña!- dijo Cindy.
Cindy salió del baño y fue al salón. Su mamá también estaba allí y para que no la vea se metió en un agujero de la pared. ¡Y no creeréis lo que vio.... era una casa!
- Una casa, una casa de mi tamaño, viviré aquí hasta que me haga grande- dijo Cindy. Estaba en un salón muy grande. Se sentó en el sofá. ¡Era tan cómodo! Luego tuvo hambre, porque solo había comido una cucharada de Kokys. Se fue a una cocina. Abrió una nevera y vio un montón de quesos, cada uno de diferente tipo: roquefort, camembert, emmental, queso de cabra..... Había yogures de queso y sopas de queso. Cogió un yoghurt de queso y se lo comió. Luego tubo sueño y subió unas escaleras de caracol que llegaban a las habitaciones. Se estiró en una cama y luego se durmió. Cuando se despertó sintió ruidos en la puerta y bajó rápidamente las escaleras de caracol. Escuchó unas voces decir:
- Querido, siempre te olvidas de cerrar la puerta con llave, podrían haber robado.
- ¿Qué quiere decir robado?
- Robado quiere decir que alguien entra en tu casa y te coge el dinero, como nos podría haber pasado.
- ¡Qué dices, si aquí no hay ningún ladrón!. La puerta se abrió. Cindy se escondió debajo del sofá y espió, ¡y no os podéis creer lo que vio.... Los propietarios de la casa eran.... ratones, sí, sí, ya lo habéis oído bien, RATONES, era una familia de ratones, mamá, papa, hijo e hija!
- Lo ves, ningún ladrón querida- dijo un ratón alto y con unos bigotes con rulos.
- Mami, ¿puedo mirar la TV?- dijo una ratoncita con dientes cuadraditos que le sobresalían y un lazo rosa en la cabeza.
- Yo también miró TV- dijo otro ratoncito.
- Vale, podéis mirar la TV- dijo una señora ratona.
Los dos se sentaron en el sofá y a Cindy se le escapó un "¡Ay!" de dolor.
- Mami, el sofá habla- dijo la ratoncita. Ella levantó el sofá y vio a Cindy.
-¡AAAAAAAAAAAAAAA, LADRONES, LADRONES EN NUESTRA CASA, QUE LLAMEN A LA POLICIA!- dijo la señora ratona.
- Tranquila, tranquila. Hola, somos la familia Ratompatt, y ¿tú quien eres?- dijo el papá ratón.
- Sssss......ooooy.....- dijo Cindy temblando y sin acabar la frase.
- ¿Eres un humano?- dijo el papá ratón.
- Ssssss.....ííí señor-.
- Seguro que estás temblando de ver un ratón con bigote de rulos que habla, ¿no?, tranquila, nosotros te cuidaremos-

- ¿QUÉ? ¡NUNCA PERMITIRÍA QUE UN LADRÓN ESPÍA VIVA EN NUESTRA CASA Y YO A LOS LADRONES ESPÍA LOS ECHO A PATADAS!- gritó la señora ratona.
- Porfi mami, quiero otra hermana- dijo la niña ratona.
-Está bien........¡PERO COMO LA PILLE COGIENDO MI MONEDERO ME LA VAIS A PAGAR! -.
El señor ratón dijo:
- Bueno, me presentaré, soy Bob y esta es mi mujer Helena.
- Hola- dijo Helena de mala gana.
- Sigamos, esta es Pina, mi hija.
- ¡Hola nueva hermana! - gritó Pina.
- Espera, espera, espera, yo no me quedaré aquí toda la vida. Perdón, no me presenté, soy Cindy y como decía no me quedaré aquí toda la vida- dijo Cindy.
- Entonces.....- dijo Bob.
- Mirad, me pasó esto: estaba en el supermercado comprando mis cereales favoritos, luego, al día siguiente, que es hoy, me pusieron los cereales en un bol para desayunar, pero estaban verdes y asquerosos, luego me puse la cuchara en la boca y me tragué los cereales y luego me hice diminuta y entré en este agujero y pensé en vivir aquí hasta ser grande- dijo Cindy.
- Bueno, no importa, todo el mundo es bienvenido aquí- dijo Bob.
- Sí, todos son bienvenidos aquí- dijo Helena de mala gana.
- Bueno, es hora de comer, prepararé quesitos fritos con salchichón- dijo Helena.
- Mmmmmmmmm- dijeron Pina y Pano a la vez. Fue la hora de comer. En la mesa, Bob dijo:
- ¿Has cerrado la puerta y las ventanas?-.
- Sí, sí, esta todo controlado- dijo Helena.
- ¿Por qué cerráis las puertas y ventanas?- dijo Cindy.
- Porque hay un gato que ronda por esta casa- dijo Bob.
- ¡Es un gato malo!- dijo Pina.
- Siempre nos ataca a la hora de comer- dijo helena.
- ¡PUES YO OS RESCATARÉ!- dijo Cindy. Todos se rieron.
- Tú no nos puedes salvar- dijo Pino.
- Sí, sí que puedo, mañana a la hora del mediodía os lo demostraré.
Al día siguiente Cindy ya estaba lista para el mediodía. Cuando era la hora de comer (el mediodía) todos salieron de la casa para ver como luchaba Cindy contra el gato. El gato salió de su escondite y Cindy lo empezó a perseguir agitando un alfiler. Luego el gato perseguía a Cindy. Cindy pinchó con su alfiler al gato que soltó un maullido. Corrieron hacia el baño. Cindy estaba atrapada. No podía salir. A Cindy se le ocurrió una idea. Llenó la bañera de agua y el gato se asustó y se fue. Luego el gato volvió al baño y miro la bañera pero Cindy, que es más rápida, lo empujó con una escoba y el gato cayó al agua. El gato salió de la bañera todo empapado y se fue a todo correr de esa casa.
- ¡Nos salvaste!- dijo Helena.
- SIIIIIIIIIIIII- gritó Pano.
- Cindy, Cindy, Cindy, Cindy- decía Pina, pero esa voz se fue cambiando y se iba pareciendo a la de su mamá. Luego estaba en la cocina con el plato de Kokys.
- ¿Cindy, estás bien? Te habías dormido- dijo la mamá.
- Sí, estoy bien - dijo Cindy.

Fin

Paula Tomasini
Octubre 2011